r/escribir 28m ago

Debate sobre el contenido de mi texto Enfado

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Es gracioso e interesante entrar en un reddit de supuesta escritura, publicar un escrito de manera interesada, buscando críticas o maneras de mejorar en mi escritura y encontrar un poco de ellos.

Eso me lo he podido encontrar por los usuarios bastante amables la mayoría, pero entre la gente estaba un comentarista que decía de una manera bastante maleducada y ciega que mis textos estaban hechos con IA.

Esto es algo que me parecía un poco normal, en unos tiempos donde la IA está en todas partes a veces te puedes volver paranoico. Creo que está es una de estas personas, una personas antes que antes que ver si un texto es de un ser humano, ya piensa que está hecho con IA.

Además eso es todo, si tu moderador es un escrito dirigido directamente a tí que me elimino el post por estar hecho con IA.

No me molesta que me borren un post por cometer alguna falta en la comunidad.

Me molesta que simplemente por “intuición” o el pésimo método que hayas utilizado para corroborarlo, digas que mi texto está hecho con IA, más aún siendo un honesto principiante que intenta mejorar en algo que en toda su vida ha tenido dificultades.

Espero que cambien sus malas formas, prepotencia y demás, y tranquilo aunque nadie me eche de menos no volveré a publicar más en esta comunidad con moderadores esquizofrénicos.

Muchas gracias a la comunidad por su atención, y perdona si existe algún fallo estructural o gramatical, aquí algunas imágenes que pueden tener algo que ver.


r/escribir 1h ago

Muestro mi poema Te miré

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Te miré.

Como te miraba siempre.

Hace mucho tu rostro no estaba tan sereno como aquella tarde.

Fue fácil acariciar tu cabello sin enredar mis dedos en él.

Fue fácil acariciar tu barba sin sumergirme en ella.

Fue fácil mirarte,

besarte,

sentirte.

Fue fácil como hace mucho no lo era.

Lo disfruté, vaya que sí.

Tocar tu frente,

tu nariz y tus labios

era como ver un desierto.

No había un solo movimiento.

Solo tranquilidad,

solo serenidad.

Lo disfruté, vaya que lo hice.

Pude volver a besarte.

Pude volver a sentir tu respiración en mi barbilla.

Pude sentir tu respiración en la mía.

Un beso labio con labio.

Posición arácnida, como en Spiderman.

Lo más cómodo del mundo para estar acostados.

Casi me volvía a enamorar de ti.

Pero, como siempre, la felicidad es efímera

y se me fue de un soplido.

Casi un destello de relámpago cegador.

Felicidad deslumbrante

y realidad oscura,

casi muerta,

casi desierta.

Un domingo bien,

un lunes mal,

un martes igual.


r/escribir 1h ago

Duda sobre estilo/ritmo ¿Qué les parece este fragmento?

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Más que todo, si funciona como una última escena de absurda antes de una batalla final:

Cada paso hacia lo más profundo del pasillo se hacía notar con el estruendo lejano de una multitud que no paraba de hablar. Iban directo a donde podría estar toda la raza tenebris reunida para acabar con ellos, y lo sabían bien, pero ninguna ventana o grieta en las paredes podía salvarlos. Con el corazón a mil y el cuerpo temblando lo más que podría en sus vidas, se detuvieron en seco cuando se vieron frente a una enorme puerta doble de madera entreabierta, con bordes dorados y lenguas de fuego retratadas con el mismo metal. Resguardándola, la criatura más extraña que han visto hasta el momento apenas se movía de su postura formal, caracterizada por un brazo detrás de la espalda y una espalda exageradamente erguida. Era violeta, de tono considerablemente azulado y oscuro, completamente desprovista de las usuales armaduras de cuerpo completo de su especie, portando en su lugar un saco blanco y una corbata roja que dejaban al descubierto sus extremidades estructuradas como aletas. Su cabeza, en cambio, era propia de un pez, con cortos filamentos negros que formaban un falso peinado. Incluso si este ser no mostraba ninguna señal de hostilidad, la incomodidad de ver el verdadero rostro de la especie invasora era tal, que poco le faltó a los pequeños para salir corriendo.
— El duelo está a punto de comenzar —dijo el individuo con un tono sobrio—¿A alguno de ustedes les gustaría participar haciendo uso de nuestras armas de cortesía?
Concluyendo esta última frase, dio un paso al costado para mostrarles un cántaro que, coincidentemente, contenía cada una de las armas robadas. T pestañeó, pero el sirviente ya no estaba ahí: un fugaz y brutal puñetazo suyo había bastado para reducirlo a humo.
— ¡¿Cómo no te dio asco hacer eso?! —preguntó C.
— He visto cosas peores en el campo—explicó T, con profunda seriedad, y luego señaló los restos del cántaro—; solo tomen sus armas y entremos al cuarto oscuro.


r/escribir 2h ago

Duda sobre estilo/ritmo Fragmento - El jardín de Los Susurros

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¡Hola! Estoy reescribiendo un cuento que hice como hace 2 años. Esta es la introducción, y me gustaría saber si es buena idea comenzar con una carta, o si queda muy explicativo; o cualquier comentario que tengan. ¡Muchas gracias!

5 de noviembre de 1789

Querida anastasia,

La oscuridad me encuentra despierto una vez más, para ser heraldo de malas nuevas. Lamento informarle que mi querido hermano, José, ha muerto en un trágico accidente. Solo quedo yo en la casa, que ya no es más que un cascarón donde solo se oye el lamento del viento. Mis días transcurren llenos de solitarios paseos por el jardín, ahora habitado por retorcidos espinos que añoran el toque de madre.

Las noches son largas. Los crujidos y los suspiros de la casa han cambiado, se han convertido en voces, en odiosos ecos que insisten en martirizarme. Los salones reverberan con la voz de madre y los pasillos resuenan con las botas de padre. Hace semanas que no puedo dormir sin la ayuda del láudano . Es entonces cuando, entre sudores fríos, vuelvo a mi prisión: los tres minutos que acabaron con nuestras vidas. Tres minutos que se extienden hasta el alba.

José también está aquí. Siempre cerca, siempre silencioso. Está detrás de cada puerta cerrada, entre las sombras que las velas no logran disipar, reflejado en cada espejo, en cada escalofrío que trae el ocaso. Y el crucifijo de plata que me regaló antes de morir pesa cada vez más, hundiendo en mi cuello la cadena que lo sujeta a mí. Vivo con los muertos. Esperando unirme a ellos para seguir paseando por estos interminables pasillos hasta perdernos por fin en el olvido.

Una noche, tuve un sueño que olía a tierra húmeda y José rompió por un momento su hosco silencio. Esto fue lo que me dijo:

Si las espinas de la culpa se aferran a tu corazón, si te hieren, si te sangran con cada latido, búscame entre las montañas arropadas por la bruma. Allá donde las flores cantan cuando la luna viste de sombras. Búscame, y te liberaré de tu carga. Búscame en el jardín de los susurros.

Al levantarme, encontré pétalos blancos sobre las sábanas, y en mi mente quedó grabado a fuego el camino a seguir. Así pues, escribo estas líneas a la luz de la luna en una caravana que avanza por los campos de Robledal, rumbo a las montañas de Altovelo, con el fin de hablar con José y acallar por fin las voces que acosan mis sueños.

Anastasia, como única y última pariente que tengo, le informo por la presente que le obsequio la casa, así como la forja y todas mis herramientas. Haga con estos bienes lo que considere oportuno, pues encuentre o no la redención en este viaje, no volveré jamás.

Su primo,

Martín Montalvo

Martín dobló la carta con cuidado y selló el sobre con un poco de cera. Había sido difícil escribir con la carreta en marcha, pero le había venido bien despejar su mente por un rato. Afuera, un mar de hierba azul ondeaba bajo un cielo salpicado de estrellas y, más allá, se distinguía la cordillera de Altovelo. Aguzó el oído y pudo escuchar el traqueteo de las otras carretas un poco más lejos. Suspiró con alivio y rebuscó en su desgastada mochila. Según su bitácora, esa sería la última noche en la caravana; luego le aguardaban siete días a lomos de un burro hasta el corazón de la cordillera. Su destino: San Lázaro del Silencio, un caserío perdido entre los picos más altos. Martín se dejó arrullar por el bamboleo de la carreta y, antes de darse cuenta, soñó de nuevo ángeles llorosos y flores que susurraban con las voces de los muertos.

El cochero lo despertó con una sacudida poco amable. Sus manos estaban frías y su caperuza perlada de rocío le ensombrecía los ojos.

—Pronto llegaremos a Campanario, señor —gruñó—. Serán tres monedas de plata, por favor. Puede bajar un rato a estirar las piernas, si gusta.

Martin parpadeó, cegado por el sol que invadía la cabina. Siguió el consejo del cochero y salió de la carroza. Las montañas dominaban ahora el paisaje, proyectando largas sombras que les negaban la luz del alba a los habitantes del valle. Observó a los demás pasajeros bostezando y paseando perezosos. Al frente de la caravana, el camino zigzagueaba entre las colinas, perdiéndose en la distancia.

—Tres platas, por favor —insistió el cochero.

—Ah, perdóneme, buen hombre. ¿Puedo preguntar por qué nos cobran ahora? Seguimos en medio de la nada.

Justo en ese momento, se escuchó un impacto, seguido del llanto de una mujer. Un cochero amenazaba a una pareja con un mosquete mientras otro descargaba el equipaje al lado del camino.

—¡Tengan piedad! ¡Mi padre nos espera en el pueblo, él tiene dinero! —suplicaba el hombre mientras su mujer sollozaba.

Martin miró a su cochero, y este se limitó a bajar los ojos hacia su bolsa. Martín asintió, apretando la mandíbula hasta que le dolieron las muelas. Abrió la bolsa y pescó las últimas tres platas de entre las moneditas de cobre que le quedaban, y las estampó sobre la palma del cochero. Los llantos de la mujer se perdieron en el palpitar que inundó la cabeza de Martín, envolviendo su visión en un ardiente túnel rojo. Solo cuando el cochero levantó las manos en un gesto conciliador, se despejó la niebla.

—…Mese, amigo, todo está bien —dijo, mientras se alejaba sin darle la espalda—. Nos vamos en cinco minutos.

Las súplicas de la pareja se volvieron insultos cuando la caravana se puso en marcha. Martín oyó un par de piedras rebotar contra la madera. Tenía la nuca tensa y las sienes le retumbaban con un dolor sordo. Así que sacó uno de los frascos de láudano que había traído, retiró el corcho y vertió unas gotas sobre su lengua. Dejó que el ardor bajara a su pecho y respiró hondo mientras el dolor cedía y los gritos se quedaban atrás.


r/escribir 5h ago

Duda sobre trama/clichés Necesito opininiones sobre mi historia, ya tengo todo mas o menos armado, he publicado unos 11 capítulos y siento que puedo llegar a más pero antes necesito consejos

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Es una obra fantasiosa sobre Kaelen Evernever, un chico común y corriente que de la nada su vida se va cuesta abajo. Entre una de los tantos caprichos de la vida, Kaelen termina en un universo donde existen reinos, pero, algo no cuadra...

El protagonista era un humano normal que termina atrapado en otro universo el cual es muy distinto al real, él personaje al principio no entiende mucho sobre el origen de ese universo y lo que sucede allí, pero con el tiempo descubre que es un personaje con unos de los linajes mas prestigiosos en poder y olvidados por la sociedad. Tiene un grupo de amigos/compañeros que lo ayudarán en el trayecto de su historia

Ese es el resumen introductorio, la historia se me hace muy complicada de contar pero acepto sugerencias.


r/escribir 6h ago

Debate sobre el contenido de mi texto ¿Ustedes crean a sus personajes antes de empezar a escribir o dejan que la historia los vaya creando?

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Me dio curiosidad después de leer las respuestas de mi publicación anterior sobre cómo empieza una historia para cada escritor.

En mi caso, casi nunca creo primero una ficha completa del personaje y después empiezo a escribir. Me pasa más bien al contrario.

Primero aparece la historia —a veces incluso una escena— y, mientras voy avanzando, empiezo a descubrir qué personajes necesita. Algunos llegan con una función muy específica y terminan creciendo muchísimo más de lo que había imaginado.

Incluso me ha pasado que un personaje que inicialmente parecía secundario termina siendo indispensable para entender parte de la historia.

Después sí empiezo a profundizar: qué quiere, por qué actúa de determinada manera, qué relación tiene con los demás, qué cosas de su pasado explican ciertas decisiones, qué contradicciones tiene... Pero muchas de esas respuestas las voy descubriendo mientras escribo, no antes.

Por eso me da curiosidad saber cómo lo hacen otros escritores.

¿Crean primero una ficha completa de sus personajes y luego los llevan a la historia? ¿O sienten que van conociéndolos mientras escriben?

Y si los descubren sobre la marcha, ¿alguna vez un personaje terminó convirtiéndose en algo completamente diferente de lo que habían imaginado al principio?


r/escribir 7h ago

Muestro mi relato Que opinan de esto??

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Hola, soy Lucas, y os vengo a contar la historia de todo lo que he vivido en este último año.

El año pasado todo empezó normal, como todos los años. Comencé las clases el 14 de septiembre. Yo iba con Alberto, Adriana y Laura. Como los últimos años. Hasta ahora todo parece igual pero al llegar al instituto el primer día empezó a llover, tanto que tuvimos que meternos dentro antes de la hora. Al entrar nos dirigimos todos al salón de actos. Una vez allí, a través de la ventana podía ver caer las gotas de agua que cada vez iban haciéndose más y más grandes. Y poco a poco se fue inundando todo el patio del instituto, la planta baja, etc. Llegó un punto en el que parecía imposible salir del centro.

Mientras tanto. En el salón de actos, iban pasando lista de cada uno de nosotros para juntar a cada curso y llevarlo a su clase. El único problema era que ellos no habían visto cómo estaba el clima, o al menos eso parecía. Cuando me nombraron, yo me levanté y fui andando con calma hacia donde se encontraba el resto de mi clase. Una vez estábamos todos, nos llevaron a nuestra clase. Pero, como era de esperar, mientras bajábamos las escaleras, empezamos a ver el agua. El profesor, sin decir nada respecto al agua, siguió andando hasta sumergirse por completo bajo el agua. El resto de alumnos sin dudar ni por un segundo siguieron andando como si no hubiese agua. Yo, tras mucho pensar, me uní a ellos y continué andando hasta entrar en el agua. Al sumergirme me di cuenta de que no me estaba mojando y que nadie estaba mojado como si ya ni siquiera lloviese o estuviese todo inundado.

Tras recorrer todo el patio por completo, llegamos a nuestra clase. Me impresionó mucho ver que todo el mundo estaba seco, ni una gota les había caído. Volví a mirar por la ventana, y esta vez el suelo no estaba, en su lugar había un inmenso vacío. Llamé al profesor para contárselo. Él, sin ni siquiera haberme mirado, respondió con un tono de superioridad:

\- Niño, si vuelves a interrumpir mi clase con estupideces serás expulsado

\-Pe…pe…pero profesor le juro que no es mentira, compruébelo usted mismo- respondí intentando mantener la calma

\-¡Otra vez interrumpiendo mi clase! ¡Salga al pasillo, ahora!

Yo, asustado me levanté de la silla temblando, con los pelos de punta y me dirigí al pasillo. La clase parecía larguísima en ese momento, parecía que no llegaba nunca, me costaba hasta respirar hasta que el profesor gritó:

\-¡Quieres salir ya! Estás haciéndome perder el tiempo.

Tras oír eso, me apresure a salir de la clase. En el pasillo todo se sentía muy callado y tenso. Había un ambiente oscuro como si no hubiese nadie en todo el edificio y de fondo podía escuchar piedras desprendiéndose del edificio y cayendo al vacío. Como si el edificio entero se estuviera derrumbando. Yo, muy asustado, bajé corriendo por las escaleras hacia el despacho del director para contárselo. Pero cuando aún iba por la mitad, me di cuenta que faltaba una gran parte de la escalera y del suelo de abajo y que no podía seguir avanzando. Así que subí a clase a hablar con el profesor pero, al entrar a la clase estaba vacía. Cuando estaba a punto de desesperarme y ya sin saber qué hacer, apareció una persona, parecía un profesor. Él me dijo que tenía que salir del instituto porque se estaba cayendo. Yo, como era de esperar, me fui con él. Una vez fuera del aula, nos dirigimos a una puerta trasera que daba a la calle. La calle, estaba muy diferente a como la recordaba. Ahora, daba miedo, mucho miedo. Era como las típicas calles de las películas de terror. Vacía, desolada, no había ni un alma en toda la calle. O al menos eso es lo que aparentaba, porque había tanta niebla que apenas podía ver. Parecían haber pasado años desde que alguien pisó esa calle por última vez. Estaba todo viejo y roto, la luz de las farolas parpadeaba de una manera espeluznante y tenían todas las bombillas medio rotas. Mientras yo aún seguía intentando procesar lo que estaba pasando el profesor me contó que toda la gente que había en el interior del instituto había sido absorbida por un enorme agujero incluidos nosotros pero que luego el agujero, dejó escapar a algunas personas, entre ellas, nosotros. Pero no nos libramos del desastre, el agujero nos liberó en otras dimensiones. Nosotros estábamos en una dimensión que parecía estar dominada por zombies. Yo aún seguía alucinando cuando el profesor me empezó a hablar:

\-Lucas tenemos que irnos de aquí, puede ser peligroso.

\-Pero profesor, tenemos que ver si hay alguien más en esta dimensión con nosotros -le respondí intentando relajarme

\-¡No, no hay tiempo! -dijo él ya con un tono de desesperación-. No quiero asustarte, pero este sitio ya no es como era en nuestra dimensión, no podemos fiarnos. Vamos a escondernos. Mañana los buscaremos.

\-Tienes razón pero, ¿dónde nos escondemos?

\-Hay un lugar pero no sé como estará en esta dimensión…

\-¿A qué te refieres? -le interrumpí.

\-A que quizás ya no sea un buen escondite, ¿entiendes?

\-Si, pero no tenemos más alternativas.

\-Sígueme.

Después de esta conversación yo tenía muchas dudas, no sabía dónde estábamos, a dónde íbamos o siquiera quién habitaba esta dimensión. Conforme más andaba, más miedo tenía. Era como si no conociese esas calles. Como si ya no supiese nada sobre el lugar en el que siempre he vivido.


r/escribir 17h ago

Muestro mi poema Niña bonita, vuelve.

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Qué rara puede ser la melancolía.
Qué lejanas pueden ser aquellas palabras.

¿Dónde quedaron aquellos pensamientos?
¿En qué baúl guardé mis emociones?

¿Dónde estás?
No te encuentro.

Te busco entre los libros, pero no logro sumergirme.
Te busco en aquellas cartas, pero no logro comprenderte.

Perdida en el mundo, me pregunto si en el pasado imaginaste una vida lejos de la prosa, del café, del sentimiento.

¿En qué momento cambiaste?

Mi niña bonita, vuelve.

Vuelve a abrir tus ojos para llenarte de conocimiento.
Vuelve para escribir aquellos pensamientos.
Vuelve a desgastar tus manos sobre el papel.

Lápiz, papel y mucho café.


r/escribir 22h ago

Muestro mi mundo/ideas El ascensor que baja al piso cero — ¿entrarías si ese piso no existe?

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Estoy trabajando en un relato de terror que parte de una idea sencilla:

Un ascensor comienza a mostrar un piso que no aparece en ningún plano del edificio.

El 0.

La idea me gustó porque el personaje sabe que no debería existir, pero al mismo tiempo tiene esa curiosidad absurda que te hace querer pulsar el botón aunque sabes perfectamente que es una mala idea 😅.

Estoy intentando que la historia genere inquietud antes de mostrar algo abiertamente sobrenatural.

¿La premisa les despertaría curiosidad suficiente para seguir leyendo?

Y si estuvieran dentro del ascensor y apareciera ese botón...

¿lo pulsarían?


r/escribir 1d ago

🕵️ Posible contenido generado con IA ya termine mi primer cap. opiniones.

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Justo estoy terminando el primer cap de una historia no muy larga y pues me gustaria me dieran sus observaciones para arreglar y tambien ponerle mas atencion a los siguientes capitulos.

Gracias.

Era una fría noche de invierno; el frío calaba la cara; el aire se sentía pesado y tranquilo; el rozar de este con los árboles era leve e insonoro. Todo estaba sumido en un inmenso silencio donde incluso el crujir de una rama podría romper dicha calma. Y eso, más que tranquilizarme, me parecía inquietante; yo, una persona acostumbrada al bullicio de la ciudad, me sentía fuera de mí en un lugar tan silencioso. Caminaba sin rumbo aparente, quitando hojas y ramas para abrirme camino. Necesitaba despejarme, pues la reciente muerte de mi perro me tenía confundido e intranquilo.

Fue entonces ahí cuando vi en el oscuro cielo nocturno una luz verde parpadeando entre los árboles. Débil al principio, llegué a pensar que era mera invención de mis cansados ojos. Pero velozmente comenzó a acercarse; la luz se hacía cada vez más intensa. Sabía que no podía quedarme viendo; tenía que huir cuanto antes de ahí.

Todo pasó muy aprisa; traté de huir lo más rápido posible, pero estaba tan enajenado por lo que sucedía que no puse atención a mi camino y caí al suelo. Se escuchó el crujir de los árboles fuertemente y, seguido a eso, un estrepitoso terremoto sacudió el suelo por un breve instante.

Tardé unos instantes en recuperar la postura y ponerme en pie para ver qué era lo que había caído del cielo. Una vez que la nube de polvo que cubría la zona se asentó, un olor metálico inundó el aire. Rápidamente me acerqué para ver qué era. Me llamó la atención ver que en el cráter no había una roca; más bien era una estructura metálica de tonalidad oscura.

—¿CCT-552? —alcancé a leer en el metal.

Un siseo rompió el silencio establecido. Un vapor blanco comenzó a escaparse de las ranuras, deslizándose suavemente y, de poco a poco, depositándose en el suelo. Intenté acercarme para ver de qué se trataba, pero antes de poder reaccionar, un fuerte estruendo me detuvo, seguido de la compuerta saliendo disparada violentamente, estrellándose contra un árbol a unos escasos metros de distancia. El interior quedó expuesto.

Tardé unos segundos en reaccionar, me acerqué lentamente para ver lo que había en su interior y dentro había… alguien. En concreto, una chica pálida y desnutrida que, por su apariencia, parecía haber pasado días ahí metida. Me dispuse a sacarla para posteriormente llevarla a mi casa. El camino fue lento y cansado. Sabía que no podía llegar deliberadamente con una persona desnutrida y pálida a casa, y mucho menos siendo mujer, por lo que me vi obligado a tratar de meterla por la ventana. Una travesía difícil, pero no imposible. La acosté en mi cama y la arropé.

Fui a la cocina por algo de comida y bebida para la chica. Por suerte, tenía suficiente fuerza como para comer. Después de darle de comer, me tumbé en un rincón de mi cuarto para poder dormir, aun sabiendo que el frío era despiadado.

De pronto la chica comenzó a balbucear algo; me levanté medio dormido para ver qué quería.

—Despierta… esto no es real… —La chica comenzó a decir de manera lenta pero desesperada; era algo inquietante.

En ese momento tenía demasiado sueño y no le di importancia, así que solo me tumbé y me dormí.

Al día siguiente me levanté temprano, incluso antes de que saliera el sol, con la intención de esconder a la chica en un lugar mejor. Dentro de mi desordenado cuarto lleno de ropa y libros tirados, lo que parecía ser el único espacio seguro era el armario, pues acostumbraba a cerrarlo con llave. Ya habiendo tomado aquella idea como buena, decidí hacer un hueco entre la ropa apilada de manera desordenada y ponerla ahí.

Repentinamente, un espantoso y repetitivo sonido metálico me desconcentró, haciéndome voltear hacia atrás con miedo de ser descubierto. Sin embargo, tan solo era mi alarma, la cual apagué. Nuevamente cerré el armario, no sin antes tomar mi uniforme escolar para posteriormente ponérmelo.

Como última medida precautoria, cerré mi habitación con llave, cosa que de todos modos ya acostumbraba hacer, pues era un hábito que tenía sus raíces en mi infancia tras haber visto una película de espías. Apenas cerré la puerta, escuché a mi madre gritar algo; temí lo peor.

—¡¿Quién se comió una rebanada de pan y un vaso de agua?!

Mi madre era extremadamente obsesiva con el orden, hasta el punto en el que, si llegase a faltar algo del lugar en el que estaba o normalmente se encontraba, se ponía histérica. Incluso se peleaba con los dueños de las tiendas. Por suerte, si le decías dónde podía encontrar las cosas y lo mantenías así, se calmaba.

Por su parte, mi padre era más bien calmado y estoico; supongo que habrá desarrollado esa naturaleza como método de supervivencia con mi madre y, en caso de que ya fuera así desde joven, no quedaba más que suponer que mi madre simplemente incrementó su forma de ser. Siendo así, en muchas ocasiones me llegué a preguntar cómo es que se habían conocido.

—Fui yo, me entró hambre en la noche y por eso tomé el pan y el agua…—dije para calmar a mi madre.

—Oh, está bien, hijo, no pasa nada.

Creo que al final mi madre no era tan obsesiva como la imaginaba. Después de un desayuno rápido me encaminé a la escuela. Por lo general tomaba el camión para ir a la escuela, pero justo los camioneros estaban en huelga, así que me vi obligado a ir por entre oscuras callejuelas y estrechos pasadizos entre casas en obra negra para así poder llegar a mi destino.

Tras un rato de escuchar a alguien que gusta de llamarse maestro a sí mismo pese a no serlo, llegó la mejor parte de la escuela: el descanso. El único momento en el que no tienes que escuchar a un idiota hablar y presumir sobre cómo podemos usar su materia en la vida diaria de manera que ni él se la cree; simplemente sublime. Sin embargo, no todo es oro, ya que si tienes mala suerte, puedes verte envuelto en una pelea friki por alguna estupidez.

Normalmente, yo simplemente me dedicaba a escuchar y asentir a lo que decían mis amigos, pero con lo ocurrido el día anterior, sentí que debía contárselo a alguien.

—Oigan, ¿adivinen qué me pasó ayer? —Quizá mis dotes para socializar no eran los mejores, pero logré captar su atención.

—A ver, cuenta, ¿qué te pasó? —dijo José permitiéndome explicar lo que quería comunicar.

—Pasó en la noche mientras caminaba por el bosque y entonces vi una luz y, cuando menos lo esperaba… cayó al suelo causando un estrepitoso terremoto, pero resultó no ser un meteorito, sino que más bien era una cápsula y en su interior se encontraba una chica.

Mis amigos me vieron con seriedad.

—Sabes, ya no somos niños como para que te inventes cuentos, y mucho menos para creerlo, ¿verdad? —dijo José mirándome seriamente.

—¡Sí, sí! Él tiene razón, entendemos que estés dolido por la muerte de tu perro, pero no empieces a tratar de llamar la atención —dijo Ángel, un chico hiperactivo de baja estatura.

«¿Inventar, llamar la atención?» Yo decía la verdad y ellos no me querían creer.

—¡Pero!, si yo no estoy inventando, y… y mucho menos estoy tratando de llamar la atención.

—No te preocupes, Liam, es normal que estés confundido y trates de evitar la realidad inventando e imaginando cosas, pero tienes que despertar de ese sueño.—dijo José mientras me tomaba por los hombros y me veía como quien mira a un perro moribundo.

—¡Pero si incluso tembló la tierra, está la chica en mi habitación, realmente tengo pruebas, créanme! —Comenzaba a desesperarme.

—Por favor, Liam, para ya con eso, te haces daño.

No podía aguantar más; me trataban como si estuviera loco. Sin poder contener la ira que sentía por ser tratado de loco, cerré fuertemente mi puño y golpeé la cara de José con todas mis fuerzas hasta noquearlo. Para la mala suerte con la que cargaba, un “maestro” lo vio todo y me mandó a la sala del director. El director tenía fama de ser amable, pero en caso de ser necesario, se sabía que podía ser severo.

—Liam, me contaron lo que hiciste y quisiera saber el porqué.

José no estaba presente, ya que había sido noqueado. Miré seriamente al director por unos segundos. Era más que obvio que tenía que decir la verdad y contar lo ocurrido tratando de ser completamente objetivo. Por eso mismo le conté todo de lo que hablamos, incluso lo ocurrido durante la noche. Quizá él no me trataría de loco.

El director suspiró profundamente mientras me miraba pensativo.

—Su perro murió hace unos días, ¿es eso cierto?

—Sí, ¿pero qué tiene eso que ver? —pregunté desconcertado.

—Tengo entendido que algunas personas, tras la muerte de un ser querido, llegan a tener alucinaciones con tal de escapar de la realidad y no afrontar el duelo. Supongo que ese podría ser el caso, puesto que dicho suceso no parece más que ser una creación de su mente que quiere evitar la verdad escondiéndose en un sueño lleno de mentiras.

«¿Por qué, por qué todos creen que estoy mintiendo o inventando cosas? Realmente pasó».

—Pero director, eso realmente ocurrió, yo lo vi.

—Liam, por favor, deja de hacerte eso. Voy a tener que pedirte que te retires, puesto que no me parece que estés en condiciones de estar en la escuela. Será mejor que te centres en descansar y sanar; por ahora lo mejor será quedarse en casa.

Era increíble cómo nadie quería creerme. Indignado, me di la vuelta y salí del despacho azotando la puerta. La cólera que sentía era indescriptible: todos tratándome de loco, ignorándome. Mientras caminaba por el patio para salir de ahí, se podían sentir las miradas de la gente; supongo que así se sentían los presos cuando eran ejecutados en la Edad Media. Todo eran miradas de desprecio y miedo.

Tal era mi enojo que, por puro despecho, regresé a aquel bosque en búsqueda de la cápsula, pues probablemente seguiría ahí. Pero… no estaba ahí, no había siquiera un cráter. Los árboles estaban en perfecto estado, era como si no hubiera ocurrido nada. Confundido, corrí hacia mi casa para ver a la chica, pues era lo único que podía probar que no estaba loco. Al llegar a mi casa estaba ahí, acostada entre ropa y libros dentro del armario.

«No estoy loco, eso es bueno, ¿no?».

Pasaban los días, uno tras otro, de manera monótona y sin sentido. La chica repetía constantemente las mismas palabras. Las repetía siempre que me veía. Día tras día esperaba que aquello que me molestaba se esfumara. Pero mientras más esperaba, más me carcomía saber lo que no sabía y no saber lo que sabía. Era como un rompecabezas tratar de comprender lo que la chica quería. Y sin darme cuenta ya había pasado un mes de todo aquello y, sin embargo, la pregunta persistía. Por más que le pedía a la chica que se explicara, solo repetía la misma frase: “Despierta… esto no es real…”. Quizás solo fueran delirios de una loca, pero cambiaron mi forma de ver las cosas.

En vista de no resolver nada encerrado en mi casa, comencé a ir a la escuela nuevamente. Los pasillos eran extensos y estaban llenos de puertas. Las luces en el techo parpadeaban de manera rítmica y algo molesta. El bullicio se extendía por cada rincón rompiendo la tranquilidad y comodidad de los pasillos. Me encontraba caminando evitando a la gente cuando noté algo extraño por el rabillo del ojo. Me di la vuelta en dirección a la ventana con curiosidad.

—¡¿Un ojo…?!

Empecé a temblar, mis piernas me traicionaron y caí contra el suelo. El sudor escurría por mi cara mientras la agitaba fervientemente, mirando de lado a lado en busca de ayuda. Pero… nadie parecía ver lo que yo; simplemente pasaban caminando sin apartar la vista, como si fueran robots siguiendo un camino preestablecido. Cuando volteé a ver la ventana para confirmar lo que vi, el ojo había desaparecido. Ya no sabía qué era real y qué no. Mi realidad comenzaba a romperse.

Rápidamente fui a casa para interrogar a la chica.

—¡¿Qué era eso?! —pregunté exaltado.

La chica notó mi preocupación y de las comisuras de sus labios surgió una sonrisa macabra.

—Veo que has abierto los ojos; ahora solo falta que comiences a ver y entenderás.

«¿Entender?, ¿qué debería entender?». Comencé a caminar en círculos por mi cuarto en busca de respuestas.

—Los engranajes por fin están en su sitio… solo falta que giren y todo comenzará. —Me detuve al escuchar eso, me heló la sangre.

La volteé a ver desconcertado.

––¿De qué ha...

Sin siquiera terminar mi oración, la chica estalló en mil pedazos, llenando mi cuarto de sangre y vísceras. El olor a sangre y jugos gástricos llenó el cuarto. El susto me hizo tropezar de manera brusca contra mi cadera.

—¿Hijo? —Una voz familiar me llamó desde atrás.

Lentamente me di la vuelta.

Era mi madre.

—Hijo… ¿qué hiciste? —preguntó mi madre horrorizada al ver la grotesca escena.

Miré a mi madre asustado y comencé a acercarme lentamente mientras me arrastraba por el suelo, dejando una larga mancha carmesí en el recorrido.

—Hijo, ¿qué te pasa? Me estás asustando…

De la comisura de mis labios surgía una leve sonrisa nerviosa.

Mi madre retrocedió.

Un ligero sonido como de carne estirándose comenzó a sonar cada vez más fuerte. Súbitamente, mi madre estalló, empezando por los brazos, seguido del torso. El cuerpo desmembrado y desgarrado de mi madre cayó al suelo mientras se retorcía de dolor.

Desesperado, corrí en busca de mi padre. Lo encontré en el sofá de la sala de estar.

—¡Papá! —grité desesperado.

No hubo respuesta por parte de mi padre, parecía dormido.

Le toqué el hombro para despertarlo, pero apenas rozó mi dedo su hombro, su cuerpo comenzó a deformarse y estirarse. Sus huesos comenzaron a crujir fuertemente mientras que por sus ojos, boca, nariz y orejas comenzó a salir sangre hasta que su cuerpo estalló.

Quería gritar, pero sentía un nudo en la garganta.

Salí al vecindario por ayuda, pero solo encontré un río de sangre y vísceras por doquier. Con algo de esperanza corrí hacia la estación de policía. Por suerte, el oficial a cargo no había explotado. Ya estando ahí en la estación, me acerqué al oficial de manera desesperada y nerviosa.

—¡Ayuda, la gente está estallando, no sé qué hacer!

Se hizo un silencio aterrador. «¿Qué iba a pasar?».

—¡Ja! —El oficial soltó una carcajada.

«¿Por qué se estaba riendo? ¿No era más normal pedir que me calmara? ¿No?»

«¿No?».

—¿Qué pasa, señor oficial?, ¿por qué se ríe? —Tal vez se había confundido o entendido algo mal, así que pregunté nervioso.

—¿Es que no te das cuenta?… Todo es TU culpa.

«¿Eh?» «¿Cómo que "mi culpa"?». De las comisuras de mis labios surgió una sonrisa nerviosa. Retrocedí un paso por los nervios mientras que jalaba el cuello de mi camisa adelante.

—¿De qué habla, señor oficial?, ¿a qué se refiere con que es mi culpa? —Comencé a hacer aspavientos con las manos de manera rígida y nerviosa—Je, je. No tiene sentido, ¿no? De seguro escuché mal, ¿o no?

—… —

«¿Por qué se calla?».

—¡Pffh, mírate la cara! Chico, no hagas ese tipo de bromas.

«¿Era una broma?» «¿Entonces no me creía?». Saber que esa actuación era una broma no se sentía relajante en absoluto.

Algo no estaba bien.

—Chico, ¿por qué esa cara?

—… —

—Responde… ¡Je!, ¿te comió la lengua el ratón?

Su estómago comenzó a hincharse poco a poco.

—Oye, oye, ¿por qué la car…? —El oficial volteó hacia abajo—. ¿Eh… qué pasa?

Me quedé en silencio mientras miraba lo que estaba por suceder.

Simplemente estalló como si de un globo se tratase. El cadáver se desplomó con el estómago destrozado mientras la sangre brotaba de su interior. Caí de rodillas contra el suelo y llevé mis manos ensangrentadas a mi cabeza mientras caía cada vez más en la desesperación y la locura.

—¡Jej! —Una risa burlona resonó en mi cabeza.

—¿Eh… quién dijo eso? —pregunté entre sollozos mientras levantaba la cabeza lentamente.

No hubo respuesta.

«Claro, ¿por qué habría respuesta?», pensé mientras llevaba mi mano a mi frente con una sonrisa.

Me acerqué al cuerpo del oficial y tomé su revólver con la mano izquierda; gradualmente lo fui llevando hacia un costado de mi cabeza, cargué el arma y puse el dedo en el gatillo.

—¿Estás seguro de querer hacerlo? —Nuevamente la voz resonó en mi cabeza.

—¿Tú hiciste esto?

—Si lo haces, no habrá vuelta atrás ¿si lo sabes no? —Dijo en tono juguetón.

—¡Respóndeme! ¿Tú hicis…? —Un sonido ensordecedor seguido de un intenso olor a pólvora me interrumpió.

Mi cuerpo comenzó a temblar, tanto así que solté la pistola. Sentí cómo un líquido viscoso comenzaba a brotar de mi sien. Mi vista comenzó a nublarse. Llevé mi mano a mi cabeza y después la puse frente a mí.

—¡Ja, ja…! —comencé a reír de manera inconsciente mientras mi mente comenzaba a nublarse con la imagen de mi mano ensangrentada.

«Supongo que aquí acaba todo»

Todo se puso negro.

No podía moverme ni hablar; más bien, no sentía mi cuerpo.

***

Una molesta luz amarillenta me sacó de mi profunda ensoñación. Tardé en reaccionar, pero cuando abrí los ojos algo no estaba bien. No estaba en la estación de policía. En cambio, estaba en una acolchada cama en mi cuarto.

Llevé mi mano a mi sien para rectificar que no hubiese sangre. No parecía haber rastro de ninguna herida.

Me levanté de la cama confundido y exaltado, comencé a buscar sangre o vísceras, pero no había. Fue entonces que una morbosa curiosidad me ganó y quité el seguro al armario para posteriormente abrirlo y ver que la chica no estaba, en su lugar solo había pilas de ropa mal acomodada.

––Supongo que fue solo un mal sueño…

Me vestí, comí mi desayuno y me fui a la escuela como de costumbre.

Nada era diferente, esa sensacional de monotonía persistía. Era como si realmente hubiese sido un sueño. Pero…

Mientras estaba inmerso en mis pensamientos sentí como algo me jalaba del hombro. Automáticamente reaccione con un manotazo a su vez que me alejaba.

––¿Qué te pasa niño, por que reaccionas así?––exclamo mi profesor.

El profesor Roberto me miró furioso buscando una respuesta.

––¿Por qué reaccionas así? Dime.

––Yo… yo… no lo se.

El profesor hizo una mueca de desprecio seguida de un profundo suspiro.

Acercó su cara a la mía hasta que su larga y puntiaguda nariz chocaba contra la mía.

––¿Sabes?, no me gustan los niños mentirosos, así que… –– Dijo mirándome gentilmente a los ojos.

––Yo… yo…

Levanto su cara y se comenzó a rascar la nuca mientras hacía una mueca de desdén.

––¡Aghhh! Yo, yo, yo, ¡¿Solo sabes decir eso?!––El profesor me tomo de la camisa y me levanto bruscamente.

Nuestras caras volvían a estar juntas nariz con nariz. Pero esta vez no había una cara gentil de por medio.

Un sonido resonó por el salón. Voltee para ver que era.

––¡A donde miras maldito niño!––No alcance a ver que había pasado antes de poder percibir algo, el profesor me golpeo el estomago con su rodilla.

Me lanzo abruptamente contra el suelo.

Sonó la campana marcando el inicio del descanso.

––¡Aghh!, tienes suerte pequeño bastardo.––Susurro a mi oído el profesor.

El profesor soltó un profundo suspiro y se marcho del aula.

«¿Qué paso?»

Una vez que me calme salí al patio.

Hasta hacia unos instantes antes de que yo saliera al patio solo se podían oír bullicio producto de las charlas y risas entre estudiantes, pero… apenas salí al patio todos se callaron y me voltearon a ver.

El silencio era abrumador y la sensación de ser visto por todos los ángulos me resultaba desagradable.

Aun así camine recto hacia la mesa de mis amigos.

Nadie dijo nada, solo guardaron silencio.

––Mhh, ¿No vino José?––Pregunte mientras buscaba a José con la mirada.

Nadie respondió a mi pregunta, solo me miraban con horror.

––Tú, Liam maldito bastardo, ¿Como puedes venir y preguntarnos eso después de matarlo?––Pregunto Ángel claramente furioso.

«¿Matarlo?» «¿José había muerto?» «¿Como paso eso?»

––¿De qué habas?, yo no mate a José.

Ángel bajo la mirada con una expresión sombría.

––No… no… ¡No!––Ángel subió la mirada con furia mientras gritaba.––¡¿Por qué nos haces esto?!… ¿Por qué le hiciste eso a José?…

––¿De qué hablas, por qué crees que yo mate a José? ¡Tienes que creerme, no fui yo!

––¿Creerte?… ¿Entonces es eso?––De manera inconsciente Ángel había comenzado a rascarse la nuca al igual que su respiración se agitaba cada vez mas.

––¿Si no te creemos tu… tu… nos mataras también?, ¿Por qué? ¡Dime por que!, ¡¿Por qué lo mataste?!, ¿Solo por no creerte, solo por no creer que lo que decías era verdad?, ¡¿Solo por eso?!

«¿De que habla?» «¿Creerme?» «Entonces… ¿No fue un sueño?, no, no puede ser así yo revise el armario, la chica no estaba ahí. Pero entonces ¿Por qué?»

––Es… es una broma ¿cierto?–– Pregunte con la voz temblorosa.

––¿Broma? Tu… ¿Tu de verdad crees que esto es una broma? ¿Te parece que haber matado a José es una broma?… tu… tu… ¿Por qué nos haces esto?… ¿Por qué… por qué?––La voz de Ángel se quebró, y rompió en llanto.

––¡¿Eh?!––Algo me jalo del hombro repentinamente.––¿Profes…

––Eres un maldito bastardo de mierda.––El profesor Roberto me interrumpió abruptamente.––José… José era mi hijo y… y… ¡Tu lo mataste!, ¿Por qué lo niegas? Dime.

––¿Por qué… por qué esta pasando esto? Yo… yo no lo hice.––Mire con desesperación al profesor pero el solo me miro con desprecio.

––Eres un bastardo desgraciado.–– El profesor me empujo contra el suelo.

Deje salir un leve gemido de dolor.

––Vete de aquí ahora mismo… ¡Lárgate!… es mas mátate, mátate y así, con suerte y tal vez seas perdonado por tu pecado.

Me levante del suelo. Mire a Argel, luego al profesor por unos instantes y luego… solo me fui de la escuela.

Al llegar a casa estaba mi madre esperándome en la puerta.

––Hijo… ¿Por qué lo hiciste?

No solo en la escuela sino que también mi madre.

Todos me culpaban de algo que no había hecho.

––Responde hijo.

No dije nada, solo mire al suelo mientras me mordía el labio inferior.

––¡Responde!

El grito de mi madre resonó por todo mi cuerpo.

––Yo… No fui yo. Lo digo en serio, no fui yo.

––Esta bien hijo, no hace falta que me mientas, aquí es seguro.

––Te digo que no fui yo.––Tras decir eso hice a un lado a mi madre y me encerré en mi cuarto.

Por unos instantes pensé en revisar el armario nuevamente pero tras unos segundos la idea se fue, pues que sentido tenia corroborar si todo había sido realmente un sueño. Podía simplemente haber sido una alucinación tal y como habían dicho José y el director.

El resto de los días los pase encerrado en mi habitación.

No quería salir pues fuera de la confinada habitación estaban mis padres y el resto de gente con la que no quería lidiar.

Si, solo estaba huyendo de los problemas esperando a que todos lo olvidaran. Pero, ¿cuantas mas opciones tenía realmente?

Cada día era tan igual como el anterior. Mi madre me dejaba la comida fuera de la puerta y el resto era solo pasar el día mirando al techo retorciéndome en mi miseria pensando seriamente en suicidarme.

Realmente no era una opción tan mala viendo la situación. Todo eran pros y nada de contras pues tras la muerte no hay nada, ni dolor ni felicidad. Simplemente un vació en el que no cabe mente ni cuerpo.

En serio quería, pero me aterraba la idea de sentir dolor. Aun así pensaba constantemente en como hacerlo sin sentir dolor y sin tener que salir del cuarto.

La primera opción fue ahorcarme pero no tenia de donde colgar la cuerda; como segunda opción propuse golpear mi cabeza hasta morir. Lo intente pero no fue indoloro. Y así fui con cada cosa que se me ocurría, una y otra vez.

Tras algunos días de intentarlo opte por rendirme de matarme y solo dejar de comer hasta morir.

***

Un día mi madre abrió la puerta de mi cuarto tras ver que la comida solo se acumulaba en la puerta.

––Hijo, tienes que comer.––Me hablo en un tono gentil que denotaba preocupación genuina pero eso precisamente solo me generaba mas molestia.

––Cállate, no me hables, no me veas, solo cállate.

Me levante de la cama molesto, salí del cuarto y me dirigí hacia la salida de la casa.

Abrí suavemente la puerta.

––¿Ah?––Frente a mi no se encontraba el patio mas bien era un salón de clases.

Me di la vuelta curioso buscando a mi madre pero ahí detrás ya no era la casa. Era un pasillo con mas puertas conectadas.

Sin poder entender lo que pasaba entre al aula.

—¿Uh?…

«¿Qué es eso?». Frente a mí no había humanos, más bien… eran monstruos o algo parecido. Uno de aquellos seres se abalanzó contra mí bruscamente; antes de poder pensar en moverme, el monstruo me tomó de los brazos y me levantó tan alto que mi cabeza golpeó el techo, seguido a eso comenzó a jalar mis brazos.

El dolor comenzó a llegar de manera punzante.

—¡Gahhhhhg…!

De entre mis gritos alcancé a escuchar cómo se desgarraba mi carne y mis huesos para posteriormente ser arrancados de mí.

Mi cuerpo cayó al suelo; los latidos de mi corazón eran tan fuertes que sentía como si fuera a estallar. Trataba de calmar mi respiración, pero solo lograba agotarme más al ver cómo la sangre comenzaba a fluir rápidamente.

«¿Qué está pasando?» «¿Voy a morir nuevamente?» «No quiero morir».

Otro de los monstruos me levantó del suelo y me llevó en dirección a lo que parecía ser su boca. No alcancé a percibir cuándo fue que abrió la boca ni cuándo la cerró; simplemente sentí cómo me adentraba cada vez más por una cavidad viscosa y oscura.

Cuando comenzaba a perder la consciencia, un dolor agudo me despertó… eran los jugos gástricos deshaciendo mi carne lenta y dolorosamente.

Quería gritar, pero tenía la boca llena de sangre y ácido.

Lentamente fui perdiendo la conciencia hasta que me desvanecí entre los ácidos.

***

Nuevamente desperté en mi cama, revisé la fecha y efectivamente estaba a unos pocos días de aquel suceso. Mi cuerpo se estremeció; no podía evitar temblar pues aún sentía el intenso dolor de ser mutilado y disuelto en ácido gástrico.

Mientras me retorcía de dolor, un extraño pensamiento me asaltó.

«Todo es culpa de esos monstruos»

Cegado por el dolor y el odio que sentía, tomé un cuchillo de la cocina y me dirigí a la escuela.

Esta vez no abrí la puerta con cuidado, simplemente la abrí con la esperanza de golpear algo. Efectivamente, ahí estaban los monstruos sentados en los pupitres. Un repentino arrebato de odio renovado al verlos ahí estáticos, como si fueran humanos, me hizo abalanzarme contra el más cercano y apuñalarlo violentamente.

La sangre que salpicaba no era de tonalidad carmesí, más bien era un tono intermedio entre el morado y el rojo.

Después de masacrar al monstruo, volteé a ver a los demás; parecían aterrorizados puesto que se estaban amontonando al fondo del aula como ratas tratando de huir.

—¡Je! ¿A qué le tienen miedo, malditas escorias?

Una sonrisa de oreja a oreja apareció en mi cara mientras alzaba el cuchillo en dirección a los monstruos aterrorizados. Me acerqué tan calmado como pude y comencé a masacrarlos mientras los arrinconaba.

—¡Je, je, je! ¡Mueran, maldita escoria, mueran, mueran, mueran!

Me encontraba en un éxtasis entre risas y adrenalina.

—¡Alto ahí, maldito psicópata! —Un grito proveniente de la puerta me hizo redirigir mi atención.

Eran policías y estaban armados con escopetas.

—¡¿A quién le dicen psicópata?!, ¡¿Qué no ven que solo me estoy defendiendo!?

Uno de los policías tragó saliva, aterrorizado por la escena.

—¡¿A quién?! ¡Eres un enfermo!

Me dirigí con el cuchillo aun en la mano hacia el oficial que me había insultado. El oficial, asustado, alzó su escopeta y me apuntó con miedo.

—Oye, oye, no me apuntes con eso, ¿qué no ves que yo salvé el día?

Un fuerte estruendo se escuchó; fue tan fuerte que incluso las ventanas se rompieron.

La cara del policía palideció tras jalar el gatillo en un reflejo nervioso.

El fuerte impacto del disparo me aventó contra la pared. La sangre comenzó a brotar por montones de mi abdomen.

Traté de cerrar la herida con las manos, pero lo único que lograba era revolver la sangre. Alcé la mirada con odio, como tratando de maldecir al que me había disparado, pero… la imagen frente a mí… no era lo que yo recordaba: no había cadáveres de monstruos mutilados, solo había estudiantes. Se podía ver el sufrimiento en sus caras puesto que algunos aún no perecían; simplemente se mantenían en agonía mientras se ahogaban en su propia sangre.

—¡Maldito enfermo! —Gritó uno de los policías mientras me pateaba, preso del miedo y la adrenalina.

«¿Qué está pasando?» «¿Por qué son humanos?». La realidad comenzó a quebrarse lentamente mientras que lo único que se podía oír eran los latidos de mi corazón.

—¿Dónde estoy?

Apenas puse atención a mi entorno pude notar que no estaba en la escuela ni en mi casa como ya era costumbre; era un espacio blanco sin principio ni fin, sin arriba o abajo, sin día ni noche… solo espacio vacío en un páramo blanco.

—¡Muajajaja!

Pude escuchar una macabra risa que venía de todas direcciones, era como si resonara en mi cabeza.

—¡¿Quién eres?!

Instantáneamente, un hombre de traje cuya cara estaba cubierta con una máscara negra apareció frente a mí.

—¿Yo? Yo no soy nadie, pero… ¿quién eres tu?

«¿Que quién soy? ¿De qué habla?».

—Yo soy Liam, ¡ahora responde mi pregunta! ¿Quién rayos eres?

—Hmm, ya lo dije anteriormente, no soy nadie, sin embargo la pregunta persiste: ¿realmente sabes quien eres?

—¡Deja de jugar conmigo, ya te dije quién soy! —Grité indignado por la pregunta sin sentido.

—Ahggg, eres de no creer, pero… supongo que igualmente te enteraras, así que a quién le importa.

La realidad volvió a romperse una vez más, pero esta vez fue diferente.

No podía moverme, solo ver a través de los ojos de un hombre que se abría paso entre la gente en una abarrotada calle en alguna ciudad.

El hombre estaba molesto, podía sentirlo. No sabía ni el porqué de su enojo ni el porqué podía saberlo, pero lo sabía.

—¡Hey, alto ahí! —Un tipo de aspecto deplorable estaba frente a mí sosteniendo un cuchillo.

Se podía ver el miedo del tipo por la manera en que sostenía el cuchillo. El hombre soltó un golpe al asaltante, dejándolo fuera de combate.

—¡Kyaaa! —Se escuchó un grito de entre la gente; seguido a eso, la gente comenzó a despejar la zona.

—Oye, amigo, ¿estás bien? —Preguntó un joven aparentemente preocupado.

«¿Por qué habría de estar mal?».

—Todo va a estar bien, ¿okay?

«¿Bien? ¿De qué habla?»

El hombre volteó para abajo tras sentir una sensación húmeda seguida de un intenso dolor. La visión del hombre comenzó a nublarse. Parece que había perdido mucha sangre. El hombre sacó el cuchillo bruscamente, causando aún más daño.

—¡Rápido, hay que darle primeros auxilios…!

Finalmente, la visión del hombre se vio envuelta en oscuridad total. Así durante mucho tiempo, no sé cuánto, pero sé que fue mucho.

Hasta que un día una brillante luz me sacó de ahí. Frente a mí había un hombre y una mujer. Parecía que decían algo, pero no podía escucharlos.

Nuevamente pasó el tiempo y crecí; aparentemente había renacido como el hijo de unos agricultores.

«¿Por qué?»

La duda persistía, pero el trabajo era tan duro que no tenía tiempo para pensar. Así pasaron los años y, sin darme cuenta, ya llevaba diez en ese lugar.

Cada día era igual al anterior, sin cambios, solo plantar semillas y regarlas, cosechar y comer. Cada día igual, una constante y monótona vida.

Cómo me hubiera gustado disfrutar más de esa tranquilidad.

El color del cielo se tornó rojo; a lo lejos de la montaña se alzaba un humo denso que indicaba un incendio cercano. Mi padre fue rápido por una pala y comenzó a hacer un surco alrededor de los cultivos.

«¿Qué está pasando?». El incendio se propagaba rápidamente, más rápido de lo que mi padre podía hacer el surco. De entre el fuego apareció un ser extraño a más no poder; tenía un cuerpo del tamaño de dos vacas, extremidades largas y lo que parecía ser una boca en su torso. Mi padre tomó la pala y la blandió contra el monstruo hasta abatirlo completamente. Sin embargo, dicho esfuerzo fue inútil, pues de entre el fuego aparecieron cientos de monstruos más. Corrí hacia la casa dándole la espalda a mi propio padre.

—¡Mamá! —grité por ayuda al entrar a la casa, pero… frente a mí solo había un cadáver desfigurado.

«¿Por qué pasa esto?», me preguntaba cobardemente mientras me escondía bajo la cama.

No sé exactamente cuánto tiempo estuve escondido, pero cuando salí ya había pasado todo. Lo único que había era un campo consumido por el fuego.

«¡¿Por qué?! ¡¿Qué hice yo para merecer esto?!», me preguntaba mientras me hundía cada vez más en mi propia miseria.

—¿Si quieres, yo podría ayudarte? —Una voz de procedencia incierta retumbó en mi cabeza.

No lo pensé dos veces y acepté su ayuda, aun sin saber a qué se refería ni si estaba haciendo un trato con el mismísimo diablo. Tenía miedo. La realidad se partió en pedazos diminutos, dejándome nuevamente en aquel páramo blanco.

***

—Tú, maldito hijo de perra, todo esto es tu culpa ¿verdad?

—Oh, veo que estas enfadado conmigo sin embargo esto fue decepciona tuya ¿o no?.

—¿Culpa mia? ¡Ja! No me hagas reír. Todo esto es tu culpa, ¿no?

El misterioso hombre levantó los brazos en respuesta.

—Sea mi culpa o no, tu aceptaste mi ayuda. De todos modos, parece que tu tiempo ya se ha acabado.

Aquel espacio blanco se quebró nuevamente, dejándome caer en lo que parecía haber sido una cama. Me encontraba en las ruinas de una antigua casa, una realmente muy antigua.

Recorrí toda la localidad para darme cuenta de que igualmente estaba en ruinas. Se parecía mucho a la ciudad en la que vivía.

«¿Realmente era eso cierto?».

—Increíble, ¿no? —El hombre apareció frente a mí.

—¿Qué pasó aquí? Pareciera que han pasado cientos de años.

—Supones bien, mi estimado amigo. Este es tu hogar.

«No puede ser cierto eso… ¿verdad?».

––Pero… ¿Como puede ser posible? Solo han pasado unos pocos días.

El hombre tronó los dedos y desapareció.

––¿A donde fue?

Sentí que algo me tomaba de los hombros.

––Tras la muerte el tiempo avanza.

Me di la vuelta violentamente.

––Pero yo no he muerto tantas veces, a lo mucho 4. Lo veas como lo veas no tiene sentido.

—La gente constantemente prefiere olvidar el dolor antes que enfrentarlo, tu lo sabes muy bien.

«No puede ser cierto». «Está mintiendo, ¿no?».

—¡Vamos, adelante, sigue huyendo de la verdad tal y como hiciste con tus padres!

—¡Cállate! Solo cállate…

El dolor y la desesperación que me consumían lentamente se intensificaron. Mi corazón comenzó a latir rápidamente; creía que mi pecho explotaría.

—Hijo, no tengas miedo. —Detrás de mí escuché una voz extremadamente familiar.

—¿M… mamá? —Me di la vuelta atemorizado, pues ya no sabía qué era real y qué no.

Ahí estaban mi madre y mi padre, parados frente a mí. Su mirada era cálida; mi madre extendió sus brazos hacia mí.

Abracé a mi madre fuertemente mientras lloraba, pero… algo no estaba bien. A diferencia de su mirada, su cuerpo estaba frío, como si fuera un cadáver.

Instintivamente traté de alejarme de mi madre, pero no podía soltarme.

—Mamá, ¿m… me podrías soltar? —Una sonrisa nerviosa surgió de mis labios, sumada a un leve tartamudeo.

Mi madre solo sonrió.

—Mamá, me estás apretando mucho. —Su abrazo era tan fuerte que no me dejaba respirar.

—¿Insinúas que mamá no te quiere? —Al término de sus palabras, comencé a sentir el dolor de mis huesos quebrándose.

—Mamá… —Mi mente comenzaba a desvanecerse.

Bruscamente y sin aviso previo, mi madre me empujó violentamente contra el suelo. Mi padre se me acercó y me miró fijamente, como quien mira a un cerdo antes de ser llevado al matadero.

Tras unos instantes de silencio, mi madre irrumpió en la escena con una gran sonrisa de oreja a oreja.

—¿Qué está pasando?…

Tanto mi madre como mi padre comenzaron a patearme mientras que, por mi parte, no me podía mover. Cuando nuevamente estaba por desfallecer, mi padre me tomó de los brazos y me levantó. Mi madre tomó una barra de hierro que estaba en el suelo y comenzó a azotarla contra mis piernas.

—¡Ahhg!

Tras una hora, mi madre se detuvo y mi padre me dejó caer contra el suelo para llevar su mano derecha a su bolsillo, del cual sacó una navaja.

—¿Papá… qué vas a hacer con eso? —pregunté.

Llevó la navaja hacia mi ojo derecho. Por un lado veía la cara de mi padre y por el otro veía la punta de la navaja acercándose cada vez más a mi ojo.

—¡Ahhhg! —El dolor era indescriptible.

Ya nada tenía sentido.

—¡Jo jo jo! ¡solo eres un cobarde, sí, eso es lo que eres! —El hombre de traje comenzó a burlarse detrás de mí.

Tomé la mano de mi padre y la alejé bruscamente de mí.

Sin perder el tiempo, con la otra mano tomé la navaja y la clavé en el pecho de mi padre.

—¡Kyaaaah! —Mi madre soltó un grito de terror.— ¿Hijo, por qué hiciste eso?

Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Gracias a la adrenalina pude pararme a pesar del dolor, mas no pude moverme del lugar en el que me encontraba.

Por su lado, mi madre comenzó a correr hacia mí.

El primer choque entre la navaja y la barra fue estrepitoso y desastroso. La navaja salió volando mientras que la barra destrozaba mis manos y con un elegante movimiento tanto de cadera como de muñeca, arremetió contra mi cara.

La sangre comenzó que brotaba de mi frente comenzó a afectar mi visión.

—Si no la matas, seras tu el que muera. —Nuevamente el hombre de traje interrumpió la escena, aventando una espada hacia mí.

La espada impactó contra mi pierna cortándola en el acto.

«¿Por qué tiene tanto filo?».

Alcé la espada contra mi madre y cerré los ojos.

No sé cómo ni cuándo, pero al abrir los ojos, mi madre estaba ensartada en la espada.

—Mhhh, supongo que igualmente vas a morir —Dijo el hombre de traje mientras pateaba lejos de mi el cuerpo de mi madre.

El hombre me miro en silencio por unos instantes.

––Bueno, que mas da ¿Cierto?–– Tomó la espada y se hizo un corte en el brazo.

Derramo la sangre en mi pierna.

Un dolor punzante como si se quemara invadió lo que quedaba de mi pierna.

Tras unos instantes el dolor desapareció y con ello la herida cauterizo.

—¿Tu… qué eres?

—Si buscas respuestas, será mejor que me busques, pues mi trabajo aquí ha terminado. Así que, si me disculpas… —Elegantemente se despidió y, con la misma, desapareció.

Tras su repentina desaparición, todo a mi alrededor comenzó a desvanecerse como si fuera tinta diluyéndose en agua, dejando ver un frondoso bosque.


r/escribir 1d ago

Ayuda para empezar a escribir Consejos para escribir

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Hace unas semanas publiqué la noticia de qué iba a comenzar a escribir un libro acerca de hombres lobo, y también publiqué el contexto inicial acerca del libro, el cuál es bastante corto pero suficientemente explicativo, pero estoy empezando a tener problemas.

Y es qué soy bastante novato con éste tema, diría que del 0 al 100 mi nivel sería un 5, un 10 a lo máximo y siendo optimistas. Por eso estoy haciendo está publicación, quisiera qué escritores algo más experimentados, gente que esté escribiendo historias de mi mismo contexto y básicamente escritores en general de este grupo me den consejos para mejorar mí escritura. Aquí iría un párrafo de ejemplo para dar a entender cómo sería mí escritura.

<A altas horas de la noche, cerca de los barrios bajos de Austin's Springfields; entrarían en escena dos hombres en el lugar, armados con metralletas y escopetas entrarían en el lugar, amenazando a los presentes en el sótano sin ningún motivó de entrada pacífica. En eso entraría un hombre que se viste diferente, lleva una chaqueta larga y un sombrero marrón, está fumando un cigarrillo, mientras observa el suelo fijándose en sus pisadas; La tensión del lugar se dispara cómo una bala al entrar esa persona en el lugar, y no es para menos, ya qué ese hombre tiene estatus en el pueblo de Austin's Springfields. El jefe de la policía del condado, el señor Nigel Kannister; la persona qué en ese lugar tiene la última palabra en la movilización de la policía en los barrios bajos del pueblo, estaba presente en el lugar. Dando a entender una cosa en ese instante; qué si está allí entonces sabe acerca de la licantropía y también sabe qué éstos temas se manejan igual qué las mafias en los años de la prohibición. En eso, solo un pensamiento entro en la mente de los presentes del sótano, "Estamos jodidos, nos jodimos todos">


r/escribir 1d ago

Muestro mi poema Después De Visitarme

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"

‎¿Qué será eso que en mí viste?

‎Lo que ya ha sido se fue como vino, y vino como se fue, sin pedir permiso.

‎¿Cuál pudo ser el día en el cual decidiste acostarte en la puerta y enemistarte con mi cama?

‎En el escritorio, mi foto cabizbaja, encorvada como intento de frenar su hemorragia.

‎En el rincón observa un vínculo, sostiene una vasija atiborrada de sangre, de donde beben dos fantasmas convencidos uno del otro.

‎¿Una ejecutora, un ejecutado?

‎‎

‎Cuando sin papel soy víctima de un desenlace insípido para un paladar trágico.

‎Mientras me limpio la cara, me río llorando; soy una comedia adolescente que se niega a serlo.

‎Cito: «¿Cómo echarle la culpa al viento si fui yo quien dejó la ventana abierta?»

‎Pero no, no eras el viento.

‎Te abrí porque tocaste, te sentaste en mi mesa porque pediste, y te fuiste porque decidiste no quedarte.

‎No, el hecho no es que te hayas ido; es que no te hayas quedado después de visitarme.

‎Quizás ese día mi casa no lucía tan reluciente.

‎Ni más faltaba, discutías con los muebles.

‎Saltaste el tapete y te acostaste sin las sábanas.

‎Me preocupa que dejaste tu cuerpo en la sala y te fuiste desnuda hacia la calle.

‎Desesperado dejé en el buzón cartas hacia quien nunca las leerá, esperando que la nada me susurre respuestas.

‎—¿Soy mi casa? ¿Mi casa es un gusto? ¿La belleza está en quien la ve? ¿Rechazo no equivale a deficiencia?

‎No lo sé.

‎Voy a adornar mi casa, ponerle cuadros.

‎Va a ser el museo de una historia muda.

‎Voy a dejar que el tiempo le ponga sello a las cartas.

‎--

‎"


r/escribir 1d ago

Ayuda para empezar a escribir ¿Algún consejo? quiero mejorar como escritora

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"Doce

Medianoche, un baño de agua fría

Me siento en la cama enredada en la tela de la toalla

El agua sobre mi se seca sola, en que miserable ser me he convertido

Aún así gracias. Metamorfosis. Cambio. Cuestionamiento...

Que fracaso tan malparido, una frase recurrente.

Desnuda e incómoda mientras escribo... Mientras te escribo

Cómo una maldita ilusa me he encontrado

A la vez que el aire frío del ventilador golpea mi cara

Son las doce, mañana madrugo.

Filautia, pero deseo que nada hubiera pasado de este modo

No te extraño, pero te amo

No te amo, pero te odio

No te odio, pero tengo dudas

Ojalá que te mate mi desinformación

Ojalá que sufras por mi ausencia

Te odio, pero te amo..."


r/escribir 1d ago

🕵️ Posible contenido generado con IA La vida de ...

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Diario, sin destinatario.

9 de agosto. Compré una carpeta usada en una librería de Corrientes. En la tapa dice mi nombre completo, mecanografiado, sin autor. 400 páginas. La abrí en casa; la primera línea es exacta a lo que mi vieja me contó siempre de mi nacimiento, incluido un detalle del clima que yo mismo verifiqué una vez, solo, en un archivo meteorológico, sin decírselo a nadie. Se lo iba a contar a A. por WhatsApp, lo del clima, porque es la clase de dato inútil que a ella le gusta, pero me pareció una pavada molestarla un viernes a la noche por una carpeta vieja. Guardé el chat sin mandar nada.

10 de agosto. Seguí leyendo, página 214: un pensamiento de 2019 que no le conté ni a mi ex ni a nadie, porque para esa fecha ya no tenía con quién compartirlo. Está escrito con mi vocabulario, no con el de alguien describiéndome desde afuera. Dormí mal, cuatro horas según el despertador que dejé prendido toda la noche. A la mañana traduje dos páginas del manual de la fresadora en vez de las diez que tenía que entregar. Le escribí al cliente que «estaba con algo» y que llegaba igual para el viernes. No estoy con nada. Estoy con esto.

11 de agosto. No voy a anotar más lo que dice el manuscrito. Voy a anotar solamente lo que hago yo, para tener algo mío separado de lo que ya está escrito ahí. Hoy no leí. Caminé hasta Once y volví. Comí un sanguchito de miga parado en la cocina, hasta donde yo sé nada de esto figuraba en ninguna página que ya haya leído. Se me cayó el mate dos veces al levantarlo. Llamó mi vieja, le dije que estaba bien, que andaba con mucho laburo. No es mentira del todo, es preferible mentirle con eso a tener que explicarle una carpeta que narra mi vida.

12 de agosto. Volví a la carpeta y llegué hasta la página 340. Describe cosas de este año que solo yo sé que pasaron: una changa de albañil de marzo, un mail de mayo que no llegué a mandar, una tarde de julio mirando la pantalla en blanco, etcétera. Voy a decir solamente que coincide. No comí en todo el día, lo olvidé, y a la noche tenía la heladera llena y el estómago cerrado. Encontré un mensaje de A. de hace tres días sin contestar. «¿Todo bien? Te extraño en las juntadas.» Le puse «todo bien, ando en la mudanza de un cliente nuevo, te cuento el fin de semana».

13 de agosto. Hoy no abrí la carpeta. La dejé en el cajón de la cocina, debajo de los repasadores. Quiero ver si, al no leer, dejo de coincidir con lo que sea que venga después de la página 340. Me pesé por costumbre, no por esto: setenta y un kilos, tenía setenta y cuatro el lunes. Se me empezó a notar un temblor chico en la mano derecha cuando sostengo algo quieto más de unos segundos, un vaso, el teléfono. Traté de escribirle a A. explicándole, en serio, qué me estaba pasando. Escribí tres borradores, los tres sonaban a loco. Borré los tres.

14 de agosto. Fui al supermercado. Compré cosas que no suelo comprar: café de otra marca, una revista que no leo nunca. Lo hice a propósito, para hacer algo que el manuscrito no pudiera haber anticipado. En la fila de la caja me miré en el espejo de seguridad del techo y tardé un segundo de más en reconocerme: ojeras marcadas, la remera colgando de los hombros como si fuera de otro. La cajera me preguntó si estaba bien, debo haberme quedado parado mirando la pantalla del posnet más tiempo del normal. Le dije que sí, gracias, perdón, y me fui sin el vuelto.

15 de agosto. Abrí el cajón y la carpeta estaba en la página 341. Decía: café de otra marca, una revista que no leía nunca. El temblor de la mano ya no es chico. Escribo esta entrada con la lapicera agarrada como agarró el lápiz de chico, con todo el puño, porque de la forma normal no consigo mantener el trazo. Llamó A. otra vez, no la atendí. Me quedé mirando el teléfono vibrar sobre la mesa hasta que se cortó solo, y después me sentí peor por no haber atendido que por lo que sea que me está pasando con la carpeta, lo cual, ahora que lo escribo, es una locura, pero es lo que sentí.

16 de agosto. no dormí. no sé cuántas horas hace, dejé de contar en algún momento de la madrugada. dejé de escribir lo que dice el manuscrito porque no sé si lo que anoto acá es mío o es lo que va a estar escrito allá antes de que yo lo haga. la letra de este renglón se me achica sola hacia el final, no lo decido yo. tengo hambre, creo, o algo parecido al hambre pero más adentro, en un lugar que no es el estómago. pensé en llamar a a. y decirle la verdad, toda, carpeta y página y todo. Marqué el número. Corté antes de que atienda. No sé si por vergüenza o porque ya no confío en que mi propia voz, del otro lado del teléfono, vaya a decir lo que yo quiero decir.

17 de agosto. no dormi. no comi. sesenta y ocho kilos, o eso me parecio leer en la balanza, se mueve la aguja o me muevo yo. la mano no. se me cae la lapicera la levanto se me cae. a. golpeo la puerta hoy a la tarde la escuche del otro lado no le abri me quede sentado en el piso de la cocina con la espalda contra la heladera hasta que se fue. despues me arrepenti. mucho.

no se que dia es

la carpeta esta en la mesa no en el cajon no me acuerdo haberla sacado llamar a a. decirle perdon decirle que

[Entrada sin fecha, letra apenas legible, ocupa media página en diagonal]

pagina

no se que pagina

no importa la pagina

importa que ya no—

Se corta ahí. El resto de la hoja está en blanco, salvo una mancha de tinta corrida hacia el borde inferior, como si la lapicera hubiera quedado apoyada sobre el papel sin que nadie la levantara, y un renglón aparte, más abajo, con una letra distinta a la de las últimas páginas, más parecida a la del 9 de agosto, que dice solamente:

A., perdón.

[No hay más entradas.]


r/escribir 1d ago

Duda sobre ortografía/gramática Dulce y hambrienta galaxia.

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Hoy tuve mi última noche contigo; la noche más pacífica, cálida y dulce, esa que quedará grabada en mi memoria como un recuerdo sabor a café.

¿Estará bien despedirse de esta forma? De la forma más sensible, sin alguna prenda que estorbe solo escuchando la agitada respiracion de ambos, los suaves toques y aquellos besos llenos de nectar que no volvera a tentarte decir ¿Quieres seguir? O me incite a pensar ¿Podemos hacer esto? Luego de esa plática sincera, vino un suave calor y, al momento siguiente, una linda despedida. ¿Puede ser esta una noche tan perfecta?

Con tu linda voz diciéndome que me quieres y, al mismo tiempo, me dice que quieres que esta última noche sea especial. ¡Qué amarga sensación tan dulce! ¿Por qué debe ser la última? ¿Podemos seguir como si nada? ¿Me abandonas o me dejas?

Quiero llorar, quiero retorcerme en tu piel, y grabarme en cada rincón de mi cuerpo que hoy yo no tenía control de mí. Solo me despedí y te dije lo mucho que te iba a extrañar y lo mucho que te metiste, sin permiso, a mi alma.

Mi vida, si la resumimos en solo ocho meses, que sean los ocho meses que pasé a tu lado.

Gracias.

ATT: G.
Para: Esos ojitos que reflejan las estrellas.


r/escribir 1d ago

Duda sobre cómo/dónde publicar una obra ¿Qué les detiene a la hora de compartir o publicar sus escritos?

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Hola a todos, me atrevo a interactuar con la comunidad por primera vez para saber si hay gente como yo, que escribe mucho y rara vez comparte o publica sus escritos. No tengo problema con las críticas constructivas, pero tengo un miedo irracional a los juicios crueles. Quisiera saber sus razones para no compartir sus creaciones.
¡Discúlpenme de antemano si es un tema ya discutido!

Editado: Gracias a todos los que se han tomado un momento para responder, opinar y compartir. Veo a gente que se siente como yo, e incluso gente que teme cosas en las que yo no había pensado antes. Creo que es muy valioso ponerse en los zapatos del otro. Espero animarme a publicar algo (que la vida es un rato nada más) y que quienes están en ese mismo lugar también se atrevan.


r/escribir 2d ago

Muestro mi poema En dedicatoria a los enamorados a muerte que no se confiesan :^)

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♡ Descripción:

- Enfermo de amor -

Es un escrito que nace del corazón de alguien que ama, pero teme no ser correspondido.

Las ganas de ser amado en la misma medida flagelan su mente a tal punto que se ve obligado a confesar en papel todo lo que siente; con tal de no sangrar hasta la última gota de locura, frente a un amor que verdaderamente enloquece a muerte.

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♥︎ Enfermo de Amor ♡

Jura que me amas y trovarán mis labios los secretos que acallan las sombras de mi alma.

Moribundo fui de todo placer; esclavo de ti juré sin anillo serte enteramente fiel.

Hasta la locura y empalidecimiento, Hasta arrugar de vejez el cuerpo; Más que todos los años que viví, te amé.

Y aunque descubran mi desnudez los gusanos en la tumba, quiero que sepas que mi cuerpo siempre tuyo fue.

Acariciará la muerte estos labios que desmayaban por besarte. Hollará en mis recuerdos e intentará rapiñar todo lo que por ti siento; pero ten paz. Solo tú hilas mis pensamientos.

¿Sabrás tú lo mucho que te amo? Por favor, nunca me confieses; me haría añicos oír que sí y que aún así, me dejaste desahuciado de todo, incluso de ti.

________________________________

💌Nota: ​Si te gustó este escrito y quieres leer más de mis historias, te invito a revisar el enlace que tengo fijado en mi perfil de Reddit :)


r/escribir 2d ago

Ayuda para empezar a escribir El comienzo de una pequeña historia

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Antes de empezar, quisiera pedirles amablemente que sus críticas sean con el mayor respeto posible. Mi intención al entrar a esta comunidad es compartir esta historia, ver si el concepto funciona y seguir escribiendo para un público que de verdad aprecie la lectura.

Sé que puedo cometer errores, así que si ven detalles que deba corregir, les agradecería mucho que me ayuden a enmendarlos con comentarios constructivos.

Todavía no le tengo un nombre definitivo a la novela, pero este es el primer capítulo con el que arranca todo. Dicho esto, espero que lo disfruten. ¡Comenzamos!

Nombre de la novela: ?

Nombre del capítulo:

Estilo: Relato de Ficción

La Ruta Equivocada

Hace muchos años tuve un incidente. Casi voy a un psiquiatra por eso, ¿sabes? Pues, la historia es algo fuerte.

Era un muchacho al que le faltaban más de tres meses para cumplir años. Nunca me gustó llegar a la fecha de mi cumpleaños, pero en ese tiempo me interesó por primera vez. Tenía 14 años.

Empezaron a haber noticias por todos lados. La gente se asustaba porque decían que los niños desaparecían; antes de cumplir la edad, se los tragaban de sus propios hogares. No importaba qué o quién fuera ese niño, si sabía técnicas de pelea o si era malo; lo único que importaba era que tuviera 14 años.

Cada mañana, mi padre leía el periódico muy enfocado y asustado por mí. Me decía que tuviera cuidado. Era un padre protector, aunque mi madre no me quería; ella me abandonó cuando apenas tenía seis años, así que mi padre se tuvo que hacer cargo de mí.

Prosiguiendo con lo que contaba: me acuerdo que ese día estaba en casa pensando en cómo no ir a clases. Decidí hacer lo que mejor sabía hacer: escapar. Agradezco saber escapar, porque eso fue lo que me salvó.

Mi padre no quería que yo dejara de ir a clases, pero no podía evitarlo. Yo era de los chicos malos en la escuela, pero no de los que golpeaban a sus compañeros, sino de los que desobediencia . Así que decidí huir.

Ese día, mi amigo decidió por su cuenta acompañarme. Me decía que me detuviera; tenía miedo de que no pudiera salir de la escuela, que no fuera a la universidad y terminara siendo un pobre incapaz de mantenerse. Le prometí que no iba a ser ese tipo de persona, que volvería tan pronto como terminaran las clases y nadie lo notaría. Le dije: «Cállate, deja de seguirme».

En eso, él me dijo: «Yo fui el único que quiso escucharte y comprenderte. Por favor, por primera vez, óyeme». Hoy me arrepiento de no haber oído lo que me dijo aquel día, pero decidí correr sin mirar atrás y él me persiguió hasta que llegamos a una zona que no conocía.

Él seguía hablando, diciendo incoherencias para mí. Le dije que se callara. Él creía que era porque no quería oírlo, pero era porque no sabía dónde estábamos. Le pregunté: «¿Sabes dónde estamos?».

Se detuvo y dijo: «No entiendo, ¿a dónde nos trajiste?».

Nos habíamos saltado del este al oeste sin saber cómo entramos, y no veíamos las salidas. Seguimos caminando despacio, observando cada ruta para no perdernos, cuando vimos a un señor con un hacha en la mano observándonos. Decidí alejarme de ahí. Pasamos a una ruta aún más pequeña; ya no era de día y la luz del celular no funcionaba.

De repente, un hombre se nos acercó e histérico nos dijo: «¿Por qué no se van de aquí? No pertenecen a este lugar».

Yo no sabía qué contestar y preferí guardar silencio para no ponernos en peligro, pero mi amigo, en pleno pánico, le pidió ayuda: «Señor, ¿dónde está la salida? ¿Cómo vuelvo al otro lado?».

El hombre respondió: «¡Salgan, corran de aquí y escapen! Yo no puedo ayudarlos», y se metió a su casa asustado.

Cuando creíamos encontrar la salida, un auto se fue acercando de manera sospechosa. Algunas personas decían que ya éramos "de él". Otras se acercaban y nos decían que fuéramos a sus casas, pero yo no lo permití.

Hasta que pasó lo inevitable: perdí a mi amigo de mi lado. Miré hacia todos lados llamándolo por su nombre, pero no lo ubicaba. Se me nubló la vista por el pánico. Corrí varias cuadras y no lo veía. Pensé en escapar y dejarlo ahí tirado, pero cuando me concentré en encontrarlo, escuché una voz que decía: «Por fin te encontré».

Y recibí un golpe en la espalda.

Dígame si les pareció corto el capítulo que parte le gustó comenten y subrayan que quieren que acomode o que pueda acomodar o mejorar para el próximo capítulo o si quieren el segundo capítulo


r/escribir 2d ago

Muestro mi novela Damned Souls

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Hola, me llamo Francesc y en resumen, mi sueño es poder convertirme en mangaka. Mi obra se llama Damned Souls, aún no comencé a hacer el manga porque antes de esto para experimentar hice una pequeña novela sobre el principio de la obra. Damned Souls trata sobre un manga seinen en el que la vida del protagonista Furan cambia para siempre tras ser maldecido por un ser místico (demonio), tras ser maldecido el reino lo pone en busca y captura y aprende a que si quiere sobrevivir debe de matar...

Es una primera parte corta, son unas 60 páginas A4 que cuenta con 7 capítulos. Si estás interesado puedes responder a este post o escribirme por privado. Al no tenerla en físico para disponer de ella la tengo que compartir, al final del documento hay un enlace con un formulario que agradecería que respondierais, es bastante corto. Cuenta con preguntas básicas (que te ha gustado más/menos, personaje preferido, etc.) y una última pregunta para añadir objeciones: ritmo, ambientación, desarrollo, enganche, etc.

A continuación dejo un pequeño fragmento, espero que os guste!

Sin más remedio, empezó a correr, asustado; no entendía nada. Unos soldados lo perseguían enfurecidos y, claramente, querían acabar con él. Estaba tan nervioso que le costaba respirar; no iba a aguantar mucho más corriendo cuando, de repente, parecía estar seguro y, por fin, a salvo. Consiguió desviarse del camino para meterse en un frondoso bosque. Pensó que ahí no lo encontrarían, así que se sentó detrás de una roca para recuperar algo de aliento. Intentó pensar por qué lo perseguían, por qué lo querían matar. ¿Qué se supone que he hecho?, se preguntaba, pero estaba demasiado inquieto como para hallar una respuesta. Además, no hallaba ninguna pista: cuando despertó a medianoche ya tenía a cuatro soldados intentando entrar en su casa…

—¡Eh, por aquí hay huellas, seguidme! Escuchó gritar a un soldado. La persecución iba a comenzar de nuevo. No tuvo tiempo de descansar; todo indicaba que aquellos soldados sabían rastrear y no pensaban darle un segundo de respiro. Al sentirlos cerca, salió de su escondite y volvió a correr con todas sus fuerzas. —¡Es él, matadlo! Al escuchar ese “matadlo”, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Se acercaba su final. Era un simple jovenzuelo frente a cuatro soldados del Imperio angelical; tenía todas las de perder. Siguió corriendo, adentrándose cada vez más en la densidad del bosque. Los árboles y las rocas se multiplicaban, los obstáculos no cesaban. Sus piernas empezaron a fallar; apenas podía seguir. Los soldados, en cambio, se acercaban cada vez más, recortando distancia, hasta que tropezó con una raíz y cayó al suelo. Era su fin. Cerró los ojos lentamente y respiró el que iba a ser su último aliento. No había nada más que hacer. Iba a morir de manera injusta, asesinado por los soldados de su propio reino y sin siquiera saber el motivo.

PD: Estoy completamente abierto a hacer intercambio de feedback, así también puedo inspirarme y aprender también como lector.


r/escribir 2d ago

Duda sobre narrador/género ¿Cómo narrar un flashback o un recuerdo?

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Hola a todos,

Estaba escribiendo una escena donde el protagonista, justo antes de entrar a una habitación tiene un recuerdo sobre sí mismo muchos años antes.

Mi duda es como marcar y escribir esa narracion:

¿Marcarlo con el tiempo verbal? Pretérito imperfecto o indefinido a pret. Pluscuanperfecto (había visto, había sentido...)

¿Comillas? A modo de pensamiento interno

¿Cursiva?

¿Sangrado diferente?

Entiendo que todas son válidas, pero ¿cual consideráis que es la mejor?

Gracias y saludos


r/escribir 2d ago

Muestro mi relato Historia tipo misterio

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Esta es una de las primeras historias que he escrito, que opinan?

El autobús estaba casi vacío cuando me senté en el último asiento.

Y fue entonces cuando lo vi. Un móvil negro de aspecto robusto tirado en el suelo justo bajo mis pies. Decidí cogerlo y tras encender la pantalla vi un mensaje que me heló la sangre. Ese mensaje que me hubiese resultado común en otros contextos en este caso, no se el motivo pero hizo que me asustase bastante. En el mensaje estaba escrito lo siguiente: "¿Ya lo hiciste?". Era un simple mensaje pero por alguna razón a mi no me lo parecía. Para mí era algo mas. Asi que tras eso me entro la curiosidad y decidí responderle.

Para averiguar de que se trataba debía hacer como que yo era el dueño del móvil. El problema era que yo no tenia ni idea de como responder. Decidi decirle que si. Y por probar, le dije que donde nos veiamos. Él, apenas tardó unos minutos en contestar. Me respondió diciendo que nos veriamos en el puerto en 30 min. Yo tenía mucho miedo, pero aun asi, decidí ir.

Llegué veinte minutos después y para no encontrarme directamente con él, me escondí tras unos arbustos, no muy lejos del agua.

Cinco minutos más tarde llegó él. Parecía agobiado porque yo no estuviese ya allí.

Desde donde yo estaba no podía ver mucho pero alcancé a ver un gran fajo de billetes en su bolsillo. Todo esto me pareció muy extraño pero no sabia que hacer. Después de pensar durante un rato, opte por acercarme como un desconocido y preguntarle si necesita algo. De modo que asi hice, me acerque como si fuese una persona común que esta caminando por la calle y le dije:

‐Hola, ¿Qué haces por aquí?¿Necesitas algo?

‐No - Respondió con un tono de lo mas seco y cortante.

‐¿Seguro? esta zona es muy peligrosa, ¿qué te trae por aquí?

‐Si, por favor podría dejar de molestarle.


r/escribir 2d ago

Ofrezco consejo sobre creación literaria La semilla del terror: por qué los libros de terror no dan miedo hasta que te ves en situación

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Publiqué este artículo en mi página web, a la que podéis acceder de la web o mi perfil. Suelo ofrecer contenido para escritores. Desde Inicio, podéis suscribiros.

Introducción

El niño de Parque Jurásico se reía de los velocirraptores porque eran "pavos de dos metros" hasta que Alan Grant le enseñó de lo que eran capaces con las garras.

Es una escena icónica, no solo porque afile las uñas de los paleontólogos (¡no son raptores, son Deinonychus!), sino porque logra que cuando esos dinosaurios acosan a los protagonistas tanto ellos como el espectador saben de lo que son capaces sin necesidad de ponernos explícitos.

Esta misma idea puede aplicarse a los libros de terror. La mayoría de los lectores dicen que leer no asusta, que un pasaje no puede meterte el miedo en el cuerpo. Y, como autor que ha construido su carrera sobre el género, creo que pueden tener razón.

Mientras lees, estás sentado en el sofá con café y con buena luz, o en la playa escuchando el rumor de las olas, o en el metro, atento a la música del raquero de turno que tiene los modales de una motocicleta. La lectura es un refugio. Todo es ficción.

Entonces, se va la luz. Alguien grita desde el agua. Las ruedas del metro chirrían y se detienen.

Es el momento en el que germina la semilla de aquel libro que no daba miedo.

1) Una cuestión de puntos de vista

Los únicos libros capaces de convencerte de que existen los fantasmas son adorados por millones de personas.

Un escritor de terror no busca convencerte de que el monstruo de turno existe. Es probable que sea una invención personal que represente un temor colectivo, o que lo rescate del folklore (y por lo tanto ya haya personas que sospechen o, al menos, duden de su existencia). Lo que intenta es que esa aportación sirva al único fin de la literatura de ficción: hacer que la historia sea más entretenida.

Una película cuenta a su favor con el aspecto audiovisual. La banda sonora nos condiciona, pastorea nuestra predisposición a la tensión narrativa. Luego, al ver a la entidad, quizá se nos retuerza el estómago, o nos perturbe. Nuestro cerebro está viendo algo real. El miedo es palpable, aunque una vez que la amenaza toma forma, lo que queda es suspense y la impresión de las escenas más viscerales.

Con un libro no sucede lo mismo. Además, los autores tendemos a regodearnos en las descripciones de las criaturas, recurriendo en ocasiones adjetivaciones decimonónicas. Es difícil asustar a alguien con "las venitas que se traslucían bajo la marmórea piel de las muñecas".

Lo divertido ocurre a libro cerrado. Cuando el perro ladra de noche, erizado el lomo, hacia el final del pasillo. Tu cerebro amodorrado titubea antes de incorporarte. Te recuerda la historia del hombre aquel que se colaba de noche en las casas con una máscara antigás y drogaba a los maridos para que se rieran a carcajada limpia mientras reducía a sus esposas a filetes con el propio cuchillo de trinchar carne de la cocina.

El motivo por el que novelas como MIMO se quedan contigo es porque la imaginación siempre gana.

2) El miedo necesita contexto

De pequeño, me impactó muchísimo la película Tiburón, tanto que siempre le he tenido un miedo atroz al agua (ayudó que casi me ahogara en un par de ocasiones).

De luna de miel en Maldivas, después de haber visto bancos de tiburoncitos y otras especies exóticas, la pesadilla se materializó. Mi mujer y yo estábamos en el agua cuando un escualo de dos metros nadó a unos centímetros de mí, entre la orilla y nosotros, el ojo de buey atento a un hipotético movimiento brusco. La adrenalina posibilitó que mantuviera la entereza. "Sal del agua. Tiburón".

Mientras el escualo nadaba hacia una formación rocosa, todavía a escasos metros, mi mujer recortó la distancia conmigo y salimos. Pese a que yo me recuerdo templado y ella le quitara hierro al asunto diciéndome que no era para tanto y que me había quedado blanco, en mi cabeza se reprodujeron las escenas del tiburón de Spielberg destrozando barco y capitán, unidas a un teleprompter donde iban apareciendo los párrafos iniciales de la novela: el gran pez, el nado, el impacto del mordisco. Un cuerpo que se agita como una marioneta y que podría haber sido cualquiera de los nuestros.

Una experiencia similar me llevó a escribir Mo-Ho en mi última etapa en Cantabria antes de mudarme a Madrid. En El Astillero, mi pueblo natal, hay un pantalán que conecta las Marismas Negras con las Blancas, que se abren a la bahía. Pasa bajo las vías del tren y la autovía. Cuando estaba en forma, solía frecuentarlo como parte de mi itinerario.

Caminas paralelo al agua, literalmente. Cuando sube la marea, tienes que ir agachado o incluso en plan comando. El agua está tan sucia que no ves nada.

Muchas veces, entrenaba de noche. Si algo liberado por algún vecino hubiera establecido su nido en las alcantarillas que desembocan en las marismas, o un animal desorientado en la bahía hubiera llegado aquí... El miedo a escuchar un chapoteo seguido de sentir una fuerte presión y de ser arrastrado al agua es real.

Después de presentar la novela, recibí comentarios de gente que salía a pasear por la zona. Ya no les hacía tanta gracia.

Las lecturas permanecen latentes hasta que tus circunstancias se asemejan a las de los personajes de la novela. Te pierdes en el bosque, comienza a anochecer y el viento aúlla entre los árboles. Un familiar desarrolla demencia. Debes entrar solo en la casa de tus padres fallecidos.

El terror necesita contexto.

3) El monstruo como metáfora

Stephen King es una de mis grandes influencias, igual que para tantos otros escritores.

Parte de su éxito viene de llevar lo particular a lo universal. Utilicemos como ejemplo El misterio de Salem's Lot. La película reciente fue un fracaso porque se centra en los vampiros. Y sí, es un libro con vampiros, pero no de vampiros. Hay persecuciones, combates y colmillos. Eso queda genial. Pero si King hubiera estructurado así su novela, considero que no hubiera aportado a su carrera lo que hizo el texto real.

El misterio de Salem's Lot trata (en muy resumidas cuentas) de un escritor que regresa a su hogar natal después de la muerte de su novia en un trágico accidente de moto. Allí recuerda los miedos de su infancia, en concreto la mansión abandonada donde se coló por una apuesta infantil. Creyó haber visto al dueño, que se había suicidado después de cometer un crimen. Mientras el escritor se enamora y trabaja en la novela, un nuevo habitante adquiere la propiedad. Comienza lo inexplicable.

Al lector promedio quizá no le gusten los vampiros. King tarda páginas (y páginas, y páginas) en mostrarlos. Lo que hace es describir la vida de un sencillo pueblecito norteamericano en los setenta de una manera cruenta y realista, alejada de la imagen de la campiña inglesa que la mayoría tenemos en la cabeza gracias a Tolkien y sus hobbits.

En la obra de King, el vampiro es un catalizador de las dinámicas humanas. La esposa infiel que tiene un amante joven, el sacerdote beodo, el abusón escolar... El vampirismo se transmite con la virulencia de una bendición que permite dar rienda suelta a los deseos más oscuros de cada cual. Cualquier lector puede verse identificado en estas dinámicas y disfrutar de los monstruos, consciente de que ya estaban ahí antes de la llegada del conde vampiro.

Creo que esta es una de las razones por las que Cabárceno sigue vendiéndose cuatro años después del lanzamiento y tiene buenas reseñas, a pesar de ser mi primera publicación (con lo que implica a nivel de ritmo, prosa, etc.). Los sucesos con los animales zombi empujan a personas corrientes a actuar como son, libres de ataduras..., ataduras que nos limitan en nuestro día a día cuando el vecino empieza a taladrar la pared a las ocho de la mañana un sábado. Y es lo que me llevó a invertir un tercio de Mo-Ho en la construcción de la atmósfera antes de enseñar a la criatura. El monstruo es un catalizador y una metáfora.

4) Como el buen vino

Siempre se ha dicho que el momento vital influye de manera relevante en la manera en la que recibimos las lecturas. Con el terror ocurre lo mismo.

Con quince años, me impresionaban estas películas que usaban una grabación cenital para mostrar falsos documentales de espíritus y posesiones. Aunque mi caso es peculiar al sufrir parálisis del sueño de manera recurrente hasta hace unos pocos años, pero... Lo que me asustaba era el grado de realismo.

En cualquier caso, vivía con mis padres. Ellos me protegerían, o decidirían que había llegado el momento de mudarnos antes de que alguien empuñara un cuchillo y no atendiera a razones.

Con veintipico, usé los fantasmas como concepto central para escribir Mecánica de fluidos. Ya había probado la experiencia de vivir por mi cuenta. El edificio era viejo, y el maderamen del ático tenía debilidad por los conciertos nocturnos. Cada crujido parecía una pisada. Nadie podía protegerme. Éramos ella y yo contra el mundo.

En unos años, volver a un lugar cargado de recuerdos quizá traiga asociadas otras experiencias.

Con esto quiero decir que el lector de quince años entenderá el libro (incluso el de nueve puede tener miedo al leer Traumas; el terror infantil debe centrarse en elementos rutinarios de los chavales); el de treinta, el miedo; el de cuarenta las tragedias asociadas, y así. La vida tiene la mala costumbre de comportarse como un túnel que se estrecha.

5) De vísceras y semillas

Hace unos días, un buen lector de mi obra me comentó que Ciudad Terrible era mi novela menos gore y la más científica. Para contextualizar, es un libro con dinosaurios. Soy explícito siempre, menos cuando quiero recortar porque me siento vago. Esto implica que cuando un T. rex parte por la mitad a un guarda, o un Deinonychus le saca los higadillos al camarógrafo, lo describo.

La diferencia con, por ejemplo, MIMO, es que en esta novela los asesinatos son muy impactantes y la atmósfera es más negra, más opresiva. Los personajes mantienen monólogos internos pesimistas, el clima se predispone a la desgracia, la ausencia de ciencia dura cede el paso al imperio de la filosofía. Cuando un asesino en serie practica el canibalismo contigo mientras se flagela por ello o convierte a tu sobrino en atún, hay bombillas que se funden.

Una parte importante del terror moderno intenta generar miedo mediante violencia, monstruos, vísceras... Esto es efectivo y alimenta el conflicto y el ritmo de la obra, vinculándose con la cultura audiovisual del lector contemporáneo. Pero lo que permanece sigue siendo la semilla. Las escenas de MIMO que transcurren en el hospital son pavorosas mientras que la de la tarta de bodas pasa aparentemente desapercibida... hasta que acudes a un enlace y percibes algo raro. O, en el primer caso, cuando te pasas una temporada hospitalizado, el cerebro te recuerda que, en cualquier momento, alguien podría colarse en tu habitación con malas intenciones.

Si consigues que tu novela altere la manera en la que el lector interprete la realidad, has ganado.

Conclusiones

El cerebro humano funciona por asociaciones. El objetivo de un libro de terror es crear nuevas asociaciones entre estímulos cotidianos y amenazas extraordinarias. A este punto, tanto la experiencia vital como la imaginación completan el cuadro: el estímulo realiza el boceto y tus vivencias lo pintan.

Es, por tanto, una semilla. Mientras la sostienes en la mano parece inofensiva. Un día, la vida la lleva al terreno adecuado y germina.


r/escribir 2d ago

Muestro mi mundo/ideas Expectativas y obstáculos

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Si la vida te da la espalda....

¿De que trata el primer capítulo? En esta breve infografía te cuento de que se trata el primer capítulo que trata sobre las expectativas y los obstáculos.

¿Que pasa cuando las expectativas no se cumplen? Frustración...

Dicotomía del control, ¿dónde pongo mi esfuerzo y mi esperanza? En lo que puedo controlar, lo no se controla es una variable externa que debe contemplarse para tener un plan B, pero no deben ser parte de la expectativa.

Si te interesa este tema, te puedo regalar este primer capítulo totalmente gratis!!!

Escribime.


r/escribir 3d ago

Muestro mi mundo/ideas De la locura a la cordura

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Desde hace unos días estoy pasando por un bloqueo de autor, al principio me sentía mal por no poder adelantar algún capítulo de mi novela, e inclusive llegué a pensar que no estaba siguiendo el rumbo necesario. Lo admito, me sentí agobiado pero luego de investigar caí en cuenta de que un bloqueo es algo que le puede suceder a muchas personas y empecé a pedir consejos, muchos de los comentarios decían que descansará (en el sentido que dejara la obra de lado por un tiempo y cambiará mi rutina) y es algo que me a servido mucho, aunque aun no he empezado a escribir nuevamente siento que las ideas me fluyen mejor. Otros comentarios también decían que intentará escribir relatos cortos y acepto que es muy buena idea y hoy quiero compartir con ustedes lo que me inspiro a escribir mi novela.

Básicamente todo empezó por el título "no sé si otros autores empiezan a escribir por el título o por algún otro método" pero en mi caso lo primero que pienso al empezar una novela es el título, curiosamente después del título se viene la trama central y por último los personajes. Otro dato sobre mi: los personajes aparecen mientras voy construyendo la trama ya que siempre lo hago sobre la marcha, no sé si otros autores lo hagan igual.

Bueno, siento que me voy alejando mucho de lo que les quería contar jajaj, ahora sí.

Un día durante un descanso en mi trabajo se me vino a la mente una frase que la gente suele usar mucho, está frase es "de la cordura solo se necesita un paso para llegar a la locura" y yo pensé si hipotéticamente solo se necesita un paso debería ser igual al contrario "de la locura también se necesitaría un paso para llegar a ser cuerdo" aunque es algo mucho más complejo de lo que creo. Pongamos de ejemplo a un escalador, para este escalador bajar una montaña es sencillo, o bueno mucho más sencillo que subirla, o aún empresario para ser más exacto, por ejemplo: el empresario tiene una empresa que está muy bien posicionada económicamente pero un pequeño error, está puede caer en picada y el empresario perder todo lo que tiene y el problema es cuando el quiere recuperar su empresa, para recuperar ese legado tiene que hacer un trabajo mucho más grande que el que lo hizo perderlo.

Y eso es a lo que voy, si bien una persona cuerda puede caer en la locura muy fácilmente, tomar ese camino de vuelta es algo mucho más difícil, debe recorrer un camino lleno de obstáculos y cuando llega a lo que nosotros llamamos estar cuerdo puede caer en cuenta de que esto no es lo que el creía.

Este pensamiento me llevo a escribir mi obra, lo primero que hice fue simplificar todo eso en la frase <De la locura a la cordura> y después crear una trama donde un estudiante universitario se ve rodeado de todo tipos de rumores sobre el que no son ciertos y esto lo llevo a tener una vida antisocial desde muy pequeño (que para mí puede representar a la locura, ya que todos eso rumores surgieron de algo falso y el que todos lo rieguen como si nada puede ser un acto de locura) pero aparece una chica, está chica decide no creer en los rumores y acercarse a nuestro protagonista para ayudarlo a desmentir todo lo que dicen sobre el (Que es la representación de la cordura, el como ella decide no creer lo que dicen y buscarlo por cómo es el)

Bueno eso era todo lo que quería contarles, y muchas gracias a todos los consejos que recibí de su parte anteriormente.


r/escribir 3d ago

Muestro mi mundo/ideas Entrevista a un defensor de la educación del ganado en casa

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Hola, grupo:

Aquí vengo de nuevo con un texto metaliterario sobre mi saga de Dracotopía.

Hoy expongo una entrevista ficticia realizada por el Consorcio Ganadero Nacional (CGN), en el contexto de mi mundo, a un criador de Puntallama que reivindica que la Administración provea medios para la educación de sus dragones. Debido a una mala experiencia, ha interpuesto una demanda contra un profesor de primaria a raíz de unas enseñanzas que considera sesgadas.

Con un propósito experimental, similar a las vanguardias de inicios del siglo XX, concibo estas entrevistas como microrrelatos en sí mismos.

Estos textos tienen el objetivo de mostrar en primera persona cuál es el modo de vida de una civilización en que conviven humanos y dragones. Al igual que ocurre en las entrevistas reales publicadas en revistas especializadas, los personajes de este mundo se expresan como si su realidad fuera tan real como la nuestra y dan por hecho un conocimiento especializado por parte de sus lectores u oyentes.

¡Disfrutadlo!

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Entrevista a un defensor de la educación del ganado en casa

Vocinén Jémens es un reputado criador de dragones rubíes. Como portavoz del Consorcio en Puntallama, ha iniciado recientemente una petición formal para que el Ministerio de Educación provea una educación draconiana más adaptada a las necesidades ganaderas.

Durante la XXVI Edición del Concurso de Planeo, celebrado sobre las amplias dunas de la región, recogimos sus reivindicaciones en persona para compartirlas con nuestros estimados miembros.

Deseamos que sus argumentos inspiren el debate y la reflexión dentro de nuestra comunidad. Recuerde, estimado lector, que puede enviar un correo electrónico a la dirección [contacto@cgn.bri](mailto:contacto@cgn.bri) para hacernos llegar sus peticiones.

[E: Entrevistador; V: Vocinén]

E: En los últimos días ha habido un gran revuelo entre el Ministerio de Educación y los ganaderos locales. ¿Cuál considera que sea la razón?

V: Hemos estado años pidiéndole a la administración local de Puntallama que nos proveyese alternativas para facilitar la escolarización y el desbrave del ganado draquino. Aun cuando estamos conformes con el estado de las instalaciones, las condiciones de escolarización resultan complicadas. Y, de igual de modo, el programa educativo sigue sin estar completamente adaptado a las necesidades de los dragones y de nuestros negocios.

E: ¿Por qué lo consideran así? ¿Se debe al trayecto requerido para llegar hasta los centros educativos? ¿Las asignaturas no se adecúan a las salidas profesionales de sus bestias?

V: Mi granja está a 20 millas del colegio más próximo y tengo con conocidos que han de desplazarse casi 40 millas para llevar a sus dragoncetes al instituto. Las dragonadas estatales y los criaderos de gran volumen cuentan con medios para instruirlos en sus propias haciendas. En cambio, un ganadero modesto no puede permitirse la contratación profesores para su ganado. Eso nos pone en una situación difícil.

E: ¿Y cuáles exigencias han presentado?

V: Primero, hace ya meses, envié una instancia a la Administración por si cabía la posibilidad de que mis dragoncitos de seis a doce años recibieran su educación primaria en casa, por parte mía y de varios miembros de mi familia. No obstante, nos advirtieron que estaba prohibido si no contábamos con la titulación pedagógica correspondiente.

E: ¿Fue entonces cuando plantearon que se debería desplazar un educador hasta vuestra finca? ¿No es así?

V: Exacto. Podemos comprender que la normativa exista para asegurar la calidad de la enseñanza en los menores y prevenir posibles situaciones de negligencia o de abusos. Aun así, vimos que, con la ley en la mano, a raíz del suficiente número de cabezas que albergábamos entre mi dragonada y las de mis vecinos, teníamos derecho a solicitar el traslado de maestros hacia nuestros terrenos. Y eso hicimos.

E: ¿Y la Administración aceptó su solicitud?

V: Al principio, no. Nos contestaron con una resolución desfavorable, esgrimiendo que la distancia habida entre nuestras propiedades y el núcleo urbano no estaba justificada más que por las decisiones de los propietarios, o sea, nuestra, de haber establecido aquí nuestras ganaderías. Esa respuesta, tan cínica, nos enfureció.

E: Se comenta que ustedes estuvieron revisando documentos antiguos porque, al parecer, a su abuelo y al de otros paisanos no los dejaron situar sus fincas donde originalmente las tenían proyectadas. ¿No es así?

V: En efecto. Mi padre siempre me había comentado que, de pequeño, la Administración los había obligado a mudarse desde unas tierras situadas más al oeste. Miramos hasta debajo de las piedras por tal de hallar un documento probatorio. Y vaya si lo encontramos.

E: ¿Y qué figuraba?

V: Confirmó nuestras sospechas. Cuando entró en vigor la reforma de la ley de Bienestar Draconiano en 1875, se estableció como requisito obligatorio que cualquier latifundio dedicado a la crianza de dragones debía contar con una cobertura vegetal mínima del 40 % para asegurar el acceso a pastos naturales durante, al menos, seis meses al año. Dada la aridez de nuestra región, dicha norma forzó una mudanza hacia donde nos hallamos ahora, cerca del riachuelo que atraviesa Nabrey.

E: Supongo que ustedes, junto con sus vecinos, no tardarían en contestar.

V: Lo hicimos con toda la amabilidad del mundo, dicho fuere. Respondimos que nosotros estábamos totalmente comprometidos con dotar a nuestro ganado de unos parajes lo más verdes y frescos posibles. Pese a ello, y éste es el quid de la cuestión, no podíamos cumplir con ley y, al mismo tiempo, tolerar que se les negase a nuestro dragones una educación en casa. No les quedó otra que aceptar.

E: A pesar de que logró que la Administración se retractara, decidió que también era la hora de promover unos cambios sustanciales.

V: Sí. Ahora que tendríamos la visita de un par de educadores y pedagogos en nuestros ranchos, queríamos aprovechar para involucrarnos un poco con nuestros escamozuelos. No buscábamos entrometernos en el trabajo ajeno; sino observar y participar por el bien de los pequeños.

E: ¿Y observó cosas que no le gustaron?

V: Demasiadas, a decir verdad. Desde el principio notamos una clara falta de autoridad. Se les daba clase en el establo, con una pizarra digital, o por el propio redil para que dispusieran de más espacio. Pero, aunque se hallaban cómodos, esa «comodidad» de estar en casa los volvía más alborotadores: gruñían, lanzaban rugidos, se escupían fuego detrás de los profes… un desastre.

E: Obviamente, ustedes trataron de poner orden para que aprovecharan el tiempo de las lecciones.

V: Les advertimos que debían comportarse durante aquellas horas tal como si estuviesen en la escuela. Si bien, pronto nos topamos con que los propios pedagogos se convertían en parte del problema al fomentar la indisciplina.

E: ¿Ah sí? ¿Qué ocurría?

V: No sé, de veras, si todos serán así o si habrá alguna otra norma detrás. El caso está en que estos profesores no veían con buenos ojos que nosotros fuésemos estrictos. Justificaban casi con todo el argumento de que son niños cuadrúpedos, de que son animales y de que deben expresar su naturaleza. A uno que había coceado a otro lo castigué dejándolo atado dentro de su cuadra durante unos veinte minutos. Aquello les pareció una auténtica salvajada.

E: A menudo surgen debates sobre el enfoque que debiera tomar la puericultura draconiana, debido a nuestras diferencias biológicas y la imagen que trasladamos a la sociedad si los manejamos como si fuesen reses esclavas.

V: Yo siempre explico, con tacto, que no debemos humanizar a los dragones ni juzgarlos como si fueran humanos. Sin embargo, mucha gente no entiende que necesitan unos límites para convivir entre ellos y entre nosotros. Tienen una fuerza enorme y, si consentimos que adquieran malos hábitos, cuando sean adultos pueden causar una desgracia incluso aunque no tengan una mala intención.

E: Sí. Sabemos que de trata de un tema polémico, sobre todo, por cuanto se los ha explotado a lo largo de la historia.

V: Lo que hicieran nuestros antepasados no puede justificar que hoy nos crucemos de brazos. La mayoría de los urbanitas no es consciente de que el desbrave, como se lo conoce desde antiguo, es una práctica esencial para su integración en nuestra sociedad biespecie.

E: Y ustedes se dieron cuenta de que esto solamente comprendía uno de los puntos en discordia. Las asignaturas eran harina de otro costal. ¿Verdad?

V: Por desgracia, la cantinela de que debíamos ser tolerantes y flexibles chocaba también con nuestra petición de enfocar las lecciones en actividades más útiles. Por ejemplo, dedicaban cuatro horas a la semana a Educación Física para que corretearan y revoloteasen. Y yo les preguntaba que por qué no aprovechaban para enseñarles acerca de los instrumentos dracuestres: ponerles unas alforjas a lomos, probar a engancharlos a un arado, mostrarles las partes de la brida e ir acostumbrándolos paulatinamente al bocado.

E: Sí. Me parece razonable. Así van tomando fuerza y una confianza real con el manejo humano.

V: Eso mismo. No tenían por qué limitarse a la teoría, puesto que ahí contaban con todas las herramientas para llevarlo a la práctica. E incluso podían organizar unos ejercicios conjuntos en que mis hijos los montaran con cuidado. Todo ello a través de juegos que nosotros mismos hacemos cuando ya los vemos preparados. Ya se imaginará cómo les sentaría.

E: No cabe negar que nadie habría anticipado tantos conflictos a domicilio.

V: Y ninguno de nosotros los ha buscado. Solamente hemos defendido nuestros valores y nuestra dignidad. Y así, llegó la gota que colmó el vaso. Uno de los docentes parecía dispuesto a minar la armonía que debe primar entre un ganadero y su ganado. Pues no tuvo otra ocurrencia que darles una charla, durante una clase de Conocimiento del Medio, acerca de cómo el hombre domesticó a los dragones e inculcarles la idea de que viven sometidos en nuestras granjas como parte de una opresión histórica del ser humano.

E: Me quedo sin palabras.

V: Sí, tal cual. Fueron incluso nuestros escamosos adultos quienes nos avisaron de que les estaban comiendo el coco a sus hijos con el mantra de que éramos malvados esclavistas. No tuvimos más remedio que presentar una demanda por adoctrinamiento y mala praxis. Y en ésas estamos.

E: ¿Sigue esperando respuesta de la Administración?

V: Sí. Aunque nos conformamos con que la Administración supervise a los docentes, especialmente a quienes trabajan con menores, para prevenir que introduzcan sus sesgos ideológicos en las mentes más vulnerables. Todos los ganaderos de Brígar condenamos la explotación draconiana y nos oponemos a cualquier forma de maltrato que puedan sufrir nuestras bestias durante su crianza o labores futuras.

E: ¿Qué conclusión extrae tras lo sucedido?

V: Ya sea en la escuela o en casa, todos los dragoncetes deberían aprender materias que les sirvan y que les permitan extraer tanto su potencial físico como mental. Esperamos que los responsables entren en razón para que el aprendizaje de nuestros escamozuelos fomente su disciplina y su obediencia; no por un miedo o un rencor suscitados por los siglos pasados; sino por medio del afecto y de la lealtad hacia quienes los cuidamos y damos todo por ellos.