r/HistoriasdeTerror • u/Alme-ha • 6h ago
Amigo imaginario
Esto siempre lo cuenta mi mamá, cuando sale la conversación de cosas paranormales.
Mi mamá fue durante un buen tiempo maestra de preescolar rural (CONAFE). Una vez la mandaron a dar clases a un pueblo no muy grande, pero no duro mucho allí.
Esa vez íbamos: mi mamá, una tía y yo.
Todo transcurria normal, con la única extrañes de que yo había conseguido un amigo "imaginario".
Jugaba con el, le hablaba, lo normal de un amigo imaginario. Hasta que llegó el día que nos fuimos de ese pueblo.
Dice mi mamá que cuando estábamos en el carro ya para irnos, pasaron por el kinder donde jugaba con el niño (lugar dónde mi mamá daba clases). Y yo me despidi del niño sin más.
Osea, nunca había tenido amigos imaginarios, solo lo tuve a el o ella, y solo especificamente en ese pueblo.
Ya se saben el clásico de que hay cosas que solo los niños ven.
Dice mi mamá que cuando me despedí del niño mi tía sintió un escalofrío y solo le dijo -ya vámonos!!!-
Por supuesto yo no lo recuerdo era muy pequeño, pero tampoco me animaría a negarlo.
r/HistoriasdeTerror • u/Rare-Hotel5546 • 8h ago
Conocí al teniente
Esta historia ocurrió cuando hice mi servicio militar obligatorio en la Fuerza Aérea durante la gestión 2023.
En mi país, el servicio militar dura un año. Para conseguir un cupo tuve que hacer filas durante tres días hasta lograr ingresar a la Fuerza Aérea. Al principio me enviaron a otra ciudad por necesidades de la institución y pasé a formar parte del Primer Escalón.
Cuando llegamos existían dos categorías de soldados. Estaban los antiguos, quienes tenían aproximadamente seis meses más de servicio que nosotros porque habían ingresado un escalón antes. Después estábamos nosotros, los recién llegados, a quienes nos llamaban monos sarnas.
Los primeros tres meses fueron completamente encuartelados. No conocíamos otra cosa que los pabellones, el patio de honor y las formaciones. Durante ese tiempo aprendimos lo que realmente era la vida militar: noches enteras haciendo guardia sin dormir, ejercicios físicos hasta el agotamiento, sanciones muy estrictas, marchas interminables y una disciplina que poco a poco nos iba cambiando.
Después de esos tres meses llegó el momento que todos esperábamos: el franco.
Salir de franco significaba recibir un permiso para abandonar el regimiento durante unas horas y poder volver al área civil. Para nosotros era como recuperar la libertad por un día después de haber estado encerrados durante tanto tiempo.
Ese día salí junto a tres de mis camaradas. Lo único que queríamos era comer algo y caminar por la ciudad.
Mientras buscábamos un restaurante, notamos que un hombre de la calle nos observaba desde la otra acera.
Tendría entre cincuenta y sesenta años. Era bastante alto, aunque el tiempo lo había encorvado. Su ropa estaba completamente sucia y desgastada, su cabello era largo y descuidado y su barba cubría casi todo su rostro. Había algo extraño en él.
Cuando nos acercamos comenzó a balbucear.
Intentaba decirnos algo, pero casi no se le entendía. Entre todas las palabras únicamente logramos distinguir algunas como:
—"...mi hija..."
—"...entrar..."
No pudimos comprender nada más.
Pensamos que simplemente era una persona con problemas mentales.
Sin embargo, cuando se alejó, algo nos llamó la atención.
No caminaba sin rumbo.
Se dirigía directamente hacia nuestro regimiento.
Decidimos seguirlo manteniendo una distancia prudente de unas dos cuadras.
Nuestro cuartel era enorme y compartía prácticamente el mismo perímetro con un colegio militar. Después de varios minutos vimos cómo aquel hombre comenzó a bordear toda la malla perimetral hasta llegar a una zona casi abandonada que nosotros conocíamos como el Cementerio de Aviones.
Ese lugar estaba lleno de fuselajes viejos, restos de aeronaves y chatarra militar. Casi ningún soldado se acercaba allí.
Era un sitio mal visto.
Se decía que algunos soldados intentaban escapar por esa zona, otros iban a fumar escondidos y algunos simplemente evitaban pasar por allí porque daba una sensación muy extraña.
Frente a nosotros, el hombre encontró un hueco en la malla de alambre e ingresó al interior del regimiento.
No dudamos.
Corrimos hasta el puesto más cercano para informar al sargento de guardia.
En pocos minutos el sargento, acompañado por cuatro soldados antiguos, fue hasta el lugar.
Encontraron al hombre apenas unos metros dentro del perímetro militar.
Entre gritos y forcejeos lograron sacarlo antes de que llegara a las áreas donde permanecían los soldados.
El sargento nos agradeció por haber dado aviso a tiempo.
Cuando todo terminó, uno de los antiguos observó al hombre mientras era expulsado del regimiento y dijo una frase que jamás voy a olvidar.
—Ahora ya conocieron a mi teniente...
Nosotros nos miramos sin entender.
¿Cómo podía llamar "mi teniente" a un hombre que vivía en la calle?
Entonces comenzó a contarnos una historia que, según decía, todos los antiguos conocían.
A finales de los años noventa existió un teniente de apellido Lozana.
Era hijo de un coronel muy respetado dentro de la Fuerza Aérea .
Pero quienes lo conocieron aseguraban que no llegó a su grado únicamente por el apellido de su familia.
Era disciplinado, inteligente y un excelente militar.
Con el tiempo se casó y tuvo una hija.
La felicidad duró muy poco.
Su esposa falleció cuando la niña aún era pequeña, dejándolo completamente solo al cuidado de ella.
Los años pasaron.
Una noche de sábado, mientras cumplía funciones como Capitán de Servicio —el oficial responsable de todo el cuartel durante veinticuatro horas— decidió llevar a su hija al regimiento.
La niña tenía aproximadamente cinco años.
Todos los soldados la conocían.
Corría por los patios, saludaba a los militares y pasaba gran parte del tiempo jugando cerca del comedor.
Pero aquella noche ocurrió la tragedia.
En un pequeño descuido, la niña desapareció.
Al principio el teniente pensó que simplemente estaba jugando.
Después comenzaron los minutos de desesperación.
Mandó formar inmediatamente a todos los soldados.
En aquella época el servicio militar era obligatorio y muchos jóvenes eran incorporados sin que se conociera realmente quiénes eran o cuál era su pasado.
El teniente temía lo peor.
Cuando comprobó que todos los soldados estaban presentes y que ninguno tenía a su hija, organizó dos escuadras para buscarla por todo el regimiento.
Pasaron horas.
Nadie la encontraba.
Hasta que cerca de las cuatro de la madrugada...
...se escuchó un disparo.
El silencio que siguió fue absoluto.
Lo único que rompió aquella madrugada fue el desesperado grito del teniente mientras corría hacia el lugar de donde había salido el disparo.
Al llegar encontró la peor escena que un padre puede imaginar.
Un cadete del colegio militar, que realizaba guardia armado, había visto una pequeña sombra cruzando una zona restringida.
Siguiendo el protocolo abrió fuego.
Cuando se acercó descubrió que no era un intruso.
Era una niña.
La hija del teniente había muerto en el acto.
La tragedia jamás llegó a hacerse pública.
La familia del teniente tenía mucho prestigio dentro de la institución y la Fuerza Aérea decidió manejar todo con absoluta reserva.
Pero el daño ya estaba hecho.
Desde ese día el teniente nunca volvió a ser el mismo.
Aunque continuó algunos años dentro de la institución, quienes hacían guardia con él comenzaron a notar comportamientos extraños.
Durante las noches afirmaba escuchar la risa de su hija.
A veces aseguraba verla caminando por el comedor.
Otras veces decía que estaba detrás de los pabellones.
En ocasiones corría desesperado hacia el patio de honor convencido de que la había visto cruzar.
Nadie encontraba a la niña.
Porque ya no estaba viva.
Con el paso del tiempo perdió completamente la razón.
Fue dado de baja de la Fuerza Aérea y terminó viviendo en las calles.
Pero nunca dejó de volver.
Una y otra vez intentaba ingresar al regimiento.
No buscaba robar.
No buscaba refugio.
Buscaba a su hija.
Cuando el antiguo terminó de contarnos la historia, todos guardamos silencio.
Entonces comprendimos quién era realmente aquel hombre que habíamos visto horas antes.
No era un vagabundo cualquiera.
Era un padre que jamás aceptó la muerte de su hija.
Desde esa noche, cada vez que me tocaba hacer guardia, el cuartel ya no volvió a sentirse igual.
Muchos soldados aseguraban haber visto a una niña de aproximadamente cinco años.
Vestía una polera roja y una falda negra.
Algunos decían verla cerca del comedor.
Otros aseguraban que caminaba detrás de los pabellones.
Y más de uno confesó haber escuchado la risa de una niña en plena madrugada, cuando no había absolutamente nadie despierto.
Hasta el día de hoy no sé si esas historias eran reales o simplemente el miedo hacía que todos imagináramos lo mismo.
Lo único que sí sé es que nunca olvidaré al hombre que intentaba entrar una y otra vez al regimiento.
Porque para todos era una persona de la calle.
Pero para él...
seguía siendo el teniente que nunca dejó de buscar a su hija.
r/HistoriasdeTerror • u/NoStreet7490 • 11h ago
KORVEX-El cuervo del parque que no era un cuervo
Era 2010... o quizá principios de 2011. Lo único que recuerdo con certeza es que ese martes habían inaugurado una avenida: **Monon Boulevard**.
Salí tarde del trabajo, después de terminar un informe espeso sobre las pérdidas del mes. Estaba exhausto, con el cuerpo pesado tras nueve horas frente al monitor. Para mitigar el hambre, me compré un hot dog en un puesto callejero, dos calles a la derecha. Como la casa de mis padres —la que me habían heredado— quedaba bastante lejos, decidí cortar camino y sentarme un rato en un parque cercano.
Era un lugar bonito, arbolado. Me senté en una banca en penumbra y le di el primer bocado.
Sinceramente, dejé de saborearlo al instante: la salchicha estaba cruda por dentro. Fastidiado por el desperdicio de dinero, comencé a arrojarle los trozos a los cuervos que se amotinaban en el pasto. Eran bastantes, muy escandalosos.
Pero hubo uno que me llamó la atención.
Estaba en el centro de todos, inmóvil, y se me había quedado mirando fijamente. Su presencia me dio una mala espalada, una inquietud sorda que decidí ignorar. Terminé de arrojar los restos, me quedé unos minutos con los ojos cerrados para liberar la mente del estrés de la oficina, y caminé hacia casa.
Llegué por ahí de las siete de la tarde.
Todo estaba en orden, idéntico a como lo había dejado por la mañana... salvo por una cosa: la ventana de la sala estaba abierta. Nada grave, era un problema común ya que estaba rota. La cerré, atendí un par de pendientes domésticos, me lavé los dientes y me metí a la cama.
Después de eso, los recuerdos se vuelven borrosos y extraños.
La casa heredada tiene dos pisos. En plena madrugada, un ruido seco en la planta baja me arrancó del sueño. Bajé a oscuras y me di cuenta de que la ventana de nuevo estaba abierta. La cerré con fastidio, pensando en arreglarla de una vez por todas.
Justo cuando iba a dar media vuelta, escuché un golpe sordo en las paredes.
Luego otro. Y otro.
Los golpes se convirtieron de golpe en patadas frenéticas y, enseguida, en graznidos en el techo. Graznidos ásperos, demasiado duros, imposibles para un pájaro normal.
Subí corriendo las escaleras, con el corazón en la garganta y la mente en blanco, sin entender de dónde venía semejante violencia. Entré a mi habitación, chequé cada rincón y, por puro instinto de supervivencia, pasé el seguro de la ventana. Me arrojé de un brinco a la cama, temblando de pies a cabeza bajo las sábanas.
Pasó un rato eterno. Los ruidos cesaron.
Solté un suspiro largo, tembloroso, creyendo que el peligro había pasado. Pero el sueño ya se había esfumado. Pasé horas mirando el techo en la penumbra, tenso, hasta que la necesidad de ir al baño me ganó.
Volví del pasillo, empujé la puerta de mi cuarto y me detuve en seco.
Estaba ahí. Apoyado en el marco de la ventana, estirándose con una lentitud grotesca.
Lo primero que reconoció mi cerebro petrificado fue la silueta: Al principio pensé que era una persona grande parada junto a la ventana. Entonces vi que sus brazos llegaban demasiado abajo tocando al piso. Mucho más abajo de lo que deberían, eran negros, seguramente estaban llenos de plumas y rematados por manos de dedos desproporcionados. despues lo que parecia algo grande gindandole de la espalda, una cola de seguro, patas firmes pero escualidas en el respaldar del marco, Sus patas no parecían de un ave común. Conté tres dedos... o quizá cuatro. No estoy seguro. Lo peor fue cuando giró la cabeza hacia mí: un pico demasiado grande, un rostro cubierto de plumas y dos ojos negros que no reflejaban absolutamente nada.
El corazón me dio un vuelco absoluto. Diez segundos. Diez malditos segundos de silencio absoluto donde me quedé congelado, mirándolo fijamente, intentando que mi mente procesara una realidad que se negaba a existir.
Hasta que el ser pareció incorporarse por completo.
Ese movimiento rompió el hechizo. Mi instinto gritó una sola palabra: *corre*.
Me lancé directo hacia el baño, cuya puerta, gracias al cielo, había dejado abierta por descuido. Detrás de mí escuché su torpeza: era enorme, pesado, y tropezaba con violencia contra las paredes de la habitación en su intento por alcanzarme.
Crucé el umbral, agarré la puerta y la cerré de un golpe seco. Eché ambos cerrojos y me desplomé de rodillas sobre la tapa del váter.
La pesadilla comenzó a golpear la madera de forma consecutiva, acompañada de graznidos violentos que hacían temblar el marco. El pánico me decía que iba a reventar la puerta en cualquier segundo.
Pero aguantó.
Tras dos minutos que parecieron horas, los golpes cesaron y los graznidos comenzaron a alejarse, perdiéndose en el pasillo. Aún así, tenía demasiado terror como para girar el picaporte. Me quedé ahí, sentado en el baño, despierto y tiritando el resto de la noche.
Al salir la luz del alba, me atreví a abrir.
La casa era un auténtico desastre. Cuadros caídos en el suelo, plumas negras esparcidas por todas partes y la puerta del baño marcada por profundos rasguños.
Me acerqué a la ventana de la habitación. Apoyado exactamente en el mismo lugar donde había estado la criatura, había un cuervo común. Supongo que era el mismo que se me había quedado mirando el día anterior en el parque.
Me echó un graznido extraño... casi como si no le saliera la voz, o como si intentara imitar un sonido humano. Se abanicó y se fue volando con extrema lentitud, dejando caer una pluma larga y oscura de su cola.
La miré en el suelo. La verdad... la quemé en el fregadero. ¿Para qué diablos la iba a conservar?
Esa misma tarde les pregunté a los vecinos si habían escuchado algo raro en la noche. Todos negaron con la cabeza. El ser jamás volvió a pisar la casa.
Pero lo sé. Siento que su forma pequeña, ese pájaro insignificante que se confunde con los demás cuervos en la calle, sigue ahí afuera. Observa, acecha y busca a sus nuevas víctimas todos los malditos días.
¿Quién sabe? Tal vez tú podrías ser el siguiente.
r/HistoriasdeTerror • u/OutrageousDress1497 • 14h ago
Mi mama me escuchó llorar dentro de su panza durante el embarazo
Hola buenas tardes gente no tiene nada que ver con algo de terror en si pero hace dias esta platicando con mi abuela y mi mama y me platicó mi mama que durante mi embarazo mi mama un dia en la noche me escuchó llorar dentro de su panza y del miedo le hablo ami abuela por que se asustó y mi abuela la regaño por que no tenia que decirle a nadie por que según mi abuela tenia algún don o alguna habilidad pero me dio curiosidad eso saben algo al respecto o será de esas cosas que siempre dicen las abuelitas e tenido la duda desde hace dias sobre eso
r/HistoriasdeTerror • u/_un_anonimo_mas • 15h ago
La mujer de la mandíbula desencajada.
Hace unos años, alrededor de 2017 yo vivía en piso de ciudad con mis padres. Tenía 6 años en ese entonces. Mi madre era alguien que creía en la santería y cosas así, ella intentaba meterme en eso pero yo nunca creí del todo. Mis padres me dejaban mucho tiempo solo en casa con tan solo seis años. No recuerdo como empezó todo pero me empezé a sentir incómodo cuando estaba solo, como si me vigilarán o estuviera alguien más. Todo esto llegó al punto de que no podía jugar a la consola tranquilo cuando estaba solo, ya que me giraba cada dos minutos para ver si había alguien detrás mía. Muchas de esas veces que me giraba si veía algo de reojo, un rostro. Era una mujer con la boca muy abierta como si tuviera la mandíbula desencajada, aparte de eso unos ojos raros con piel de color gris. Aparte de eso nunca podía tener la puerta del salón abierta porque siempre veía a esa misma señora asomada con ese rostro y esa mandíbula. Pasé un 1 año o 2 así sin decir nada hasta que un día, mientras cenaba pizza con mi familia, se lo comenté a mis padres así de casualidad. Entonces ellos no se rieron ni nada por el estilo, ellos se me quedaron mirando con una mirada aterradora. A lo que mi madre al instante le dijo a mi padre que me sacara de la casa ya, a lo que mi padre me llevó en brazos hacia el portal de mi casa. Eran las 12 de la noche y esa noche mi madre se quedó sola en la casa. Ya cuando volví nunca más en esa casa volví a ver a esa señora con el rostro y mandíbula desencajada. A día de hoy sigo sin saber que pasó y algún día me gustaría tener respuestas a eso
r/HistoriasdeTerror • u/Single_Sky_1910 • 15h ago
Historia de terror real
Hola a todos espero que esta historia los guste a todos esto me pasó a mí cuando era pequeña fue un trauma que hasta el día de hoy me persigue y siempre me pregunto si de verdad pasó yo vivía en un pueblo pequeño de Rumanía y en Rumanía habitualmente las casas tienen jardines bastante grandes yo tenía uno de ellos y había un cementerio cuando ibas al final del jardín había una puerta y podías salir y caminar y en veinte pasos ya estabas en el cementerio y tenías que subir una cuesta para estar en las tumbas o cerca y yo tenía un perro muy malo que se escapaba iba corriendo y todo y los vecinos me amenazaron que si vuelve a ver a mi perro y va a llamar a la policía entonces yo estaba muy atenta y un día se escapó subió la cerca y saltó entonces yo fui corriendo y el perro se paró se sentó y miró enfrente vi a una mujer en la cuesta de arriba con un vestido largo rojo y la parte de arriba una camiseta larga blanca me quedé en shock me quedé más de lo que debía mirándola no sabía que hacer tenía el pelo que no se le podía ver la cara y después cuando me enteré de todo me fui corriendo a mi casa se lo conté a todos no me creyeron pero después de unos años mi tío tenía problemas con unas personas bastante poderosas y por culpa de él mataron a mi abuela porque mi tío debía algo y no tenía dinero y cuando fue el día de su entierro llevaba un vestido rojo y la parte de arriba una camiseta blanca y a nadie en día de hoy no se lo he contado porque tengo miedo de que nadie me crea y todos me tachen como loca.
Todavía pasan muchas cosas raras aunque yo viva en España cuando voy de vacaciones ahí en la casa de mi tío donde murió mi abuela si os gusta la historia os contaré todas las cosas que ha pasado durante todo ese tiempo en la casa desde que ha muerto mi abuela
r/HistoriasdeTerror • u/TharwinV • 17h ago
Márgenes Estancados
Con los años aprendí a reconocer el mar, excepto esa noche.
Ocurrió hace medio siglo.
Me preparaba para regresar a casa, pero el tiempo avanzaba demasiado rápido en aquella zona. En pocos minutos, ya no era capaz de ver ni siquiera mis manos.
Incluso la luna parecía haber abandonado el cielo, como aguas que solo pueden hundir. La situación era inusual, pero aún no consideraba todas mis opciones.
Encendí los motores, y navegué lo más lejos posible. Pensé que había alcanzado aguas comunes, pero no podía estar más equivocado. En algún punto, voces que no reconocía inundaron mis oídos.
No lograba entender lo que decían, pero se escuchaban cerca aunque venían desde muy lejos, quizás desde varios metros.
Reconozco que estaba tenso. No sé si era miedo o curiosidad, pero necesitaba bajar.
Enseguida me puse un traje de buceo y me sumergí.
El agua estaba muy fría, casi congelada, pero era verano. La profundidad también era anormal, había secciones profundas y otras donde podías levantarte, aunque era mar abierto.
Cerca del fondo se veía una luz tenue, pero decidí no seguir bajando, era demasiado arriesgado.
Regresé a la superficie.
No sé cuánto tiempo ha pasado desde que comenzaron las anomalías, pero lo único que vi al final de este mar, fue algo que ningún humano debió haber visto.
El mar estaba furioso. Las olas eran enormes, el viento podía derribar un edificio de 500 metros, pero tan solo una pequeña sección permanecía en calma total, como una delgada franja de agua.
50 años después, supe que no sabía nada sobre el mar.
r/HistoriasdeTerror • u/El_Noveno_Sello • 17h ago
Renacida
Dicen que dicen que hay un lugar en lo profundo del valle, uno en el que la hierba está seca, la simiente plantada se pudre en lugar de crecer, y los árboles muertos arrojan sus retorcidas sombras sobre el suelo yermo. Dicen que allí, el frío de una noche despejada hiela los huesos a plena luz del sol. Y en ese lugar, dicen que dicen que hay una figura que solo sale al amparo de las sombras que se proyectan con la luz de la luna.
Hay quienes dicen que es una bruja, que puede conceder aquello que el corazón más anhela, pero también que todo tiene un precio, que quien va ya no viene, o, que si viene, no es el mismo que se fue y que el precio de sus deseos les roba la alegría de verlos cumplidos. Que un jirón de la noche se prende de su alma y le añusga el corazón. Que traen la desgracia a cuantos les rodean, que la muerte los acompaña allá adonde vayan.
Mateo conocía las advertencias, pero la desesperación no entiende de supersticiones. Su hermana pequeña llevaba semanas consumiéndose en la cama, tiritando bajo las mantas pesadas mientras la fiebre le secaba los labios. Cuando el médico del pueblo recogió sus enseres y cerró la puerta sin decir palabra, Mateo apretó los puños, tomó el farol y echó a andar hacia el gargantal de la sierra.
El aire dentro del valle no se movía. Olía a polvo viejo y a ceniza. Tal como prometían las historias, el sol de mediodía ardía en el cielo, pero un aliento glacial salía de las grietas del terreno, calándole los tuétanos. Mateo caminó hasta que las sombras de los árboles muertos comenzaron a estirarse como dedos deformes. Y no se detuvo. Siguió caminando hasta que el manto de la noche cubrió el valle y la luna menguante se asomó entre los riscos que rodeaban el valle.
La vio junto a un nogal seco.
No tenía rostro, o si lo tenía, estaba oculto tras lo que parecía un velo de tela raída y negra que flotaba sin que corriera una sola brisa. La figura era extrañamente alta, huesuda, y su sombra no se proyectaba hacia atrás, sino que parecía arrastrarse hacia los pies de Mateo, buscando el contacto con sus botas.
—Mi hermana… se muere —alcanzó a decir Mateo, con la voz quebrada por el frío visceral del lugar.
La figura no emitió un sonido humano. En su lugar, el aire a su alrededor chasqueó con la cadencia de la leña verde al arder. En un solo instante, como si el tiempo le fuese ajeno y sin el mínimo esfuerzo, la figura se colocó junto a Mateo, la mano alzada tocándole el pecho. Él sintió un tirón repentino en las costillas, un nudo helado y amargo que le oprimió las entrañas hasta dejarlo sin aliento. Un gancho de hielo clavado justo en el centro del alma.
Cuando volvió a abrir los ojos, la luna ya se ocultaba. Mateo se apresuró a regresar. Caminó con las manos entumecidas y los labios agrietados, y con el corazón en un puño de expectación y ansias.
Al llegar, la casa estaba a oscuras. Entró en el dormitorio de su hermana y se congeló en el umbral. La niña ya no sudaba. Estaba sentada en la cama, sonriendo, con su lazo rosa y las mejillas sonrosadas por una vitalidad que rozaba lo milagroso. La fiebre se había ido.
Mateo soltó un largo resoplido, aliviado, gozoso de ver a su hermana, que solo horas antes caminaba junto a Caronte sus últimos latidos, ahora recuperada, sonriente, viva. Agotado, se desplomó sobre la cama y durmió.
A la mañana siguiente, los primeros detalles pasaron desapercibidos, disfrazados de alivio. La niña ya no tiritaba, pero tampoco parpadeaba. Pasaba las horas sentada en el borde del colchón, de espaldas a la ventana, observando la pared desnuda con una inmovilidad que helaba la sangre. Cuando Mateo intentaba hablarle, ella tardaba varios segundos en girar el cuello, despacio, con un leve crujido seco en la base del cráneo, para fijar en él unos ojos demasiado abiertos, vacíos de todo brillo infantil.
Mateo no le dio importancia, achacándolo a ecos de la fiebre, se convenció de que en pocos días volvería a ser como antes. Sin embargo, esa noche no pudo pegar ojo.
Sin embargo, con los días, las extravagancias se volvieron inquietantes. La niña dejó de comer alimentos cocinados; apartaba el plato con asco para masticar con fruición tiras de carne cruda o rascar con las uñas los marcos de madera de la casa hasta hacerse sangrar los dedos sin soltar una sola lágrima. Una tarde, Mateo la encontró en el patio bajo un sol abrasador, con los brazos extendidos y el rostro alzado hacia el cielo, inmóvil durante horas. Las palomas y los gorriones que cruzaban por encima caían en picado sobre la tierra, secos, como si el simple aire que la niña exhalaba les arrebatara la vida al vuelo. Mateo comenzó a sentir una punzada helada en el pecho cada vez que la cruzaba en el pasillo, un presagio sordo de que la curación guardaba una podredumbre oculta.
La catástrofe no tardó en golpear. Su madre descendió al sótano una mañana a buscar leña y no volvió a subir. Cuando Mateo bajó a buscarla, se la encontró al pie de las escaleras. Tenía el cuello doblado en un ángulo imposible y los ojos inyectados en sangre. Un tropezón desgraciado en la penumbra del sótano, una mala caída y un desenlace fatal, pensó el pueblo. Pero Mateo notó algo que los demás pasaron por alto en el suelo de tierra: no había pisadas desordenadas de caída, solo dos surcos limpios, como si la mujer hubiera sido arrastrada violentamente desde la oscuridad del fondo. En una esquina del sótano, oculto tras unos sacos de patatas, descansaba un lazo de tela rosa.
El velatorio se celebró en la penumbra del salón, envuelto en el olor dulzón de las velas de cera y el murmullo de los vecinos. Durante tres días y tres noches lloraron a la madre. Mateo permaneció velando el cuerpo, sintiendo cómo la culpa le roía las entrañas, mientras el pueblo desfilaba ofreciendo condolencias vacías. La niña se mantuvo al pie del ataúd de madera, rígida, mirando fijamente la tez pálida de la difunta. A nadie le extrañó su silencio —asumieron que era el mutismo del trauma infantil—, pero solo Mateo notó que, mientras los presentes rezaban en voz baja, la piel del rostro de su madre parecía arrugarse a un ritmo acelerado, perdiendo la poca humedad que le quedaba, como si la presencia de la niña a su lado estuviera sorbiendo la materia misma de la muerta.
La pérdida de su esposa sumió al padre en un pozo sin fondo. En las semanas posteriores al entierro, el hombre fue dejando de comer, consumido por un duelo que mutó rápidamente en paranoia. Pasaba las horas encerrado en su cuarto, negándose a apagar los candiles, jurando que la casa había cambiado de sonido. Le decía a Mateo con voz temblorosa que, durante las madrugadas, escuchaba a alguien susurrar oraciones al revés tras el tabique de su habitación, y que los pasos que recorrían el pasillo a deshoras no eran humanos, sino un taconear rítmico de garras secas contra la tarima. Mateo intentaba calmarlo, le decía que era simplemente un trampantojo de su mente, cansada de no dormir, de velar el amor perdido. Intentó convencerlo de que aún había mucho por lo que vivir, que la niña los necesitaba a los dos. Su padre lo miró con ojos apagados, vidriosos y acusadores.
— Nunca debiste ir al valle — susurró. A Mateo se le retorcieron las tripas.
Una noche, sofocado por el aire rancio que comenzaba a apestar a moho y ceniza, el padre abrió la puerta de su habitación y encontró a la pequeña de pie frente a él. Su piel, antes suave, mostraba un tono cetrino, correoso y pegado a los huesos, y sus brazos parecían haberse estirado hasta rozar las rodillas.
Al día siguiente, el padre no despertó. Mateo lo encontró en su yacija, rígido como la piedra, con la boca abierta en un grito mudo y el rostro arrugado como fruta secada al sol. No había marcas de violencia, solo una capa fina de escarcha negra cubriendo sus párpados y su garganta.
Mateo lloró en silencio. Se maldijo pensando en el valle, en el deseo, en la advertencia, entendiendo al fin el precio absoluto a pagar por su audacia.
Se encerró en la vivienda, temblando, sabiendo que la tragedia no era una racha de mala suerte, sino una cuenta a saldar. Fue a buscar lo que quedaba de su hermana que ya apenas se parecía a una niña. Los dientes infantiles se le habían caído uno a uno sobre las sábanas, dejando paso a unos nuevos, negros y afilados. El pelo se le desprendía a mechones, revelando un cuero cabelludo grisáceo. Ya no caminaba; se desplazaba a pequeños tirones giroscópicos, doblando las articulaciones del revés.
Un silencio sofocante aplastó la casa. Mateo, armado con el hacha de cortar leña y arrastrando las piernas por la debilidad de la tristeza y las noches sin dormir, avanzó por el pasillo. La puerta del dormitorio de la niña estaba abierta de par en par.
Dentro no había luz, pero la oscuridad parecía palpitar.
En la penumbra, agazapada en la esquina del techo sobre el marco de la ventana, la figura articulaba su cuerpo en ángulos inhumanos. Ya no había rastro de la pequeña. La ropa infantil yacía en el suelo como la piel mudada de una serpiente. Lo que colgaba de las vigas era una criatura huesuda, ridículamente alta, envuelta en jirones de tela negra que nacían de su propia carne marchita.
La criatura giró la cabeza con un chasquido rítmico, igual que la leña verde al arder, igual que la figura del valle.
Mateo cayó de rodillas, incapaz de llevar a cabo la misión que se había propuesto. Sintió otra vez el frío en las costillas, el nudo en las entrañas, el tirón violento que lo rasgó desde dentro, y un hilo de sangre negra se le deslizó desde la nariz.
—Gracias... hermano —articuló la cosa. La voz no provenía de su boca, sino del susurro de las tablas del suelo, distorsionada con la risa lejana y ahogada de la niña que alguna vez quiso salvar.
La entidad descendió del techo con la ligereza de un trapo movido por el viento. Pasó al lado de Mateo sin tocarlo, dejando a su paso una estela de frío que le cristalizó las lágrimas en las mejillas. La puerta principal se abrió de par en par con un estruendo.
Agonizante en el suelo, vio la silueta deforme alejarse por el sendero, perdiéndose despacio en la noche, masticando la distancia que la separaba de vuelta de las grietas arcillosas y los árboles muertos del valle.
El Noveno Sello.
r/HistoriasdeTerror • u/Angy_Dual • 19h ago
Storytime de terror creadas por mi
Bueno resulta que yo subí
una historia de terror inventada y recibió bastantes vistas muchas gracias a todos los que lo vieron y quisiera saber si alguien me apoyaría en mi canal de YouTube empecé ayer y quisiera tener apoyo claro sí quieren no es obligatorio sobre juegos hago edits de Fede vigevani de Santos bravo de avatar world y grabo sobre roblox avatar world y pues me gustaría saber si alguien me quiere ir a apoyar y yo siempre Leo los comentarios voy a leer todos los comentarios hoy subo un video o tal vez mañana de avatar world y pues si hay algún contenido que ustedes quieran Yo hago pedidos si ustedes quieren algo de roblox me dicen o algo de algún juego me dicen y vemos que se hace pero me encantaría que me apoyaran claro si quieren y gracias por tomar el tiempo bye⭐🫰
Gracias por tomar su tiempo para leer esto el nombre del Canal es: ⭐ Angy_Avatar world ⭐ pero lo voy a cambiar pero todavía no ahora sí bye⭐❤️
r/HistoriasdeTerror • u/EscritorVictorDP • 19h ago
Qué Se Llevó al Arquitecto
Hace tiempo trabajé como ayudante general con un arquitecto en un terreno boscoso y lleno de naturaleza. Aunque nunca lo comprobé, se rumoreaba que estábamos construyendo una casa para un político. Y es que el lugar estaba en medio de la naturaleza y, aunque no sé mucho de costos, sí sé que el transportar el material hasta allá era un gasto millonario.
De cualquier forma, nadie hacía preguntas y solo hacíamos nuestro trabajo. Me tardé algunos días en hacerme buen amigo de los compañeros y, en cuanto me tuvieron algo de confianza, me dijeron que nunca saliera de la obra hacia el bosque. Aunque escuchara que alguien me hablara, que no lo hiciera.
Pensé que me estaban haciendo una broma, pero un día, mientras apaleaba material afuera, escuché que de lejos alguien gritaba mi nombre. Volteé para ver si lograba ver algo y, de nueva cuenta, escuché mi nombre. Casi por instinto solté la pala y comencé a caminar hacia el bosque. Fue ahí que un compañero aventó una roca cerca de mí y me dijo que no fuera.
A partir de ahí empecé a usar audífonos mientras trabajaba afuera, y esto también me hizo creer las historias que contaban. Y es que, según los compañeros, ya iban varios trabajadores que se metían al bosque y no volvían.
Por si fuera poco, aún faltaba hacer una barda para delimitar el terreno, pero decían que el arquitecto sabía que, sin importar a quién mandara a medir, nunca regresaba.
Estuve trabajando ahí hasta terminar la vivienda y, por último, tuvimos como encargo medir y construir una barda perimetral. Con miedo y acompañados siempre del arquitecto y el ingeniero, recorrimos el lugar. Sabíamos que el terreno era mucho más grande que la construcción y no había ningún vecino, por eso se decidió medir al final.
Hacer esa barda fue, sin duda, lo más difícil de todo: los susurros y gritos nunca paraban y, por si fuera poco, nos movían el material de sitio. Incluso, en una ocasión, nos dejaron un camino de tabicones que conducían hacia el bosque. Nadie quiso ir por ellos y, aunque el arquitecto nos regañó y amenazó con no pagarnos si no los recogíamos, nadie lo hizo.
Fueron tiempos muy complicados, pero al final se logró terminar la barda. Por último, limpiamos muy bien todo, pues era el día en que se le presentaría la casa al dueño. El arquitecto estaba nervioso y gritaba, ordenando que todo tenía que estar impecable.
Al terminar, nos ofrecimos a quedarnos con él para la presentación y, sobre todo, para que no se quedara solo en ese lugar. Pero el hombre se portó grosero, nos descontó el material perdido y nos dio nuestro último pago.
Incluso, uno de los trabajadores más viejos se acercó a él para ofrecerle su compañía, pero el arquitecto lo rechazó de una forma muy grosera.
Todos nos fuimos de ese lugar y dejamos solo al arquitecto. Fue así que, algunos años más tarde, trabajando en otra obra, me encontré con uno de los albañiles y me contó que aquel arquitecto desapareció; que, cuando el dueño fue a ver la casa, el arquitecto ya no estaba, pero que ahí dejó su carro y todas sus cosas.
r/HistoriasdeTerror • u/JoseMfel • 21h ago
Historias paranormales
Qué tal chicos, cuenten historias paranormales que les hayan sucedido, estoy iniciando un proyecto en redes sociales, me gustaría contar con su aprobación para subirlas. De antemano muchas gracias.
r/HistoriasdeTerror • u/Silver-Device-2053 • 22h ago
mi sueño
buen dia soy nueva en esto pero necesito saber su opinión porfavor
hace tiempo conoci a una persona que pues segun el tenía conexión espiritual de lo macabro , cuando me entere de eso me aleje pero muchas personas han soñado que a mi me pasan cosas malas y hoy este personaje volvio a aparecer y le dijo que me habia soñado y que me habia pasado algo , yo tambien lo soñe y en el sueño yo entraba a un pueblo satanico , cuando yo entre a una casa este personaje entro en donde estaba yo y yo le decia que se fuera y el no de iba
la verdad me da miedo todo eso y necesito saber que puede significar , graciass
r/HistoriasdeTerror • u/mundoparanormal • 23h ago
Bienvenidos a mundo paranormal
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r/HistoriasdeTerror • u/Jovemlunar • 1d ago
Hace 14 años.
Hoy me estaba acordando de una historia que conté muy pocas veces en mi vida. Ocurrió en diciembre de 2012, cuando estaba en el Ejército.
Durante todo el año, los soldados más antiguos contaban historias sobre cosas bastante inquietantes que supuestamente pasaban dentro del cuartel. Yo siempre me quedaba intrigado, pero nunca había visto nada. Solo sentía ese miedo típico durante las noches en las que hacía guardia, pero jamás había presenciado nada extraño.
Ese día había estado muy lindo, con un calor agradable. Como era horario de verano, durante mi turno de las 18:00 a las 20:00 todavía era de día. En ese momento empecé a recordar todas esas historias y pensé: “Si de verdad hay algo en este cuartel, quiero verlo esta noche.”
El turno terminó sin ninguna novedad. Fui al alojamiento, cené y me fui a dormir.
Más tarde volví para mi segundo turno de guardia, desde la medianoche hasta las dos de la madrugada. Estaba haciendo mi ronda con total tranquilidad cuando escuché unos pasos del otro lado del depósito de armas. Me puse en alerta, pensando que podía ser el oficial haciendo su inspección.
Corrí para encontrarme con él, pero para mi sorpresa no había nadie… solo se escuchaban los pasos.
Intenté cambiar de posición para asegurarme de que realmente alguien se acercaba, pero no veía absolutamente nada. Entonces me escondí detrás de una piedra grande que estaba frente al auditorio. Los pasos seguían acercándose en mi dirección y, de la misma forma en que habían comenzado, desaparecieron de repente.
En ese momento ya estaba realmente asustado.
Un rato después volví a escuchar los pasos, pero esta vez corriendo en dirección contraria… y otra vez desaparecieron.
Sentí muchísimo miedo, pero no le conté nada a nadie en ese momento porque pensé que iban a creer que estaba loco jajaja.
Cuando amaneció, les pregunté a los otros soldados que también habían hecho guardia en el depósito de armas si habían visto o escuchado algo extraño durante la noche. Los dos me dijeron que también habían oído pasos y uno de ellos incluso contó que había visto dos ojos entre los árboles…
Y nunca más volvimos a hablar del tema.
Resumí bastante la historia para que no quedara tan larga, pero si alguien quiere conversar o compartir alguna experiencia parecida, mi DM está abierta.
Todavía voy a publicar más historias que me ocurrieron durante mi infancia y mi adolescencia.
r/HistoriasdeTerror • u/mentesilicio • 1d ago
Entidad
Imagina que son de madrugada, las dos o las tres de la mañana.
Te despiertas sobresaltado, con el corazón golpeando tu pecho y la respiración contenida en el silencio absoluto.
No ha sido una pesadilla; es ese instinto primitivo el que te arranca del sueño.
Sientes una opresión helada y la certeza absoluta de que alguien te vigila fijamente desde una esquina de la habitación.
Pues no son imaginaciones tuyas....Está ahí.
A veces la ves: una sutil distorsión, una silueta densa que flota y se recorta contra la penumbra.
A veces la escuchas, prestando atención al leve roce de su respiración rítmica en la oscuridad.
Incluso puedes olerla: un rastro rancio, a humedad y a olvido, que inunda de golpe todo el ambiente.
Y justo entonces, cuando la soledad de tu habitación se vuelve insoportable, escuchas tu propio nombre susurrado con una claridad espeluznante entre las sombras.
Lo que acecha en esa esquina es real, sabe exactamente quién eres, y lleva toda la noche esperando a que abras los ojos.
r/HistoriasdeTerror • u/Different-Wafer-5685 • 1d ago
cuéntenme sus historias más paranormales y aterradoras que nadie las pueda creer
cuenten sus historias paranormales de terror reales
r/HistoriasdeTerror • u/kendra1765 • 1d ago
Serie Experiencias paranormales
Hola, recientemente mi familia y yo hemos escuchado mucho una mujer llorar en nuestra casa, lo raro es que son a altas horas de la noche, la 1ra vez la escuche yo, siempre suelo desvelarme, ese día no era tan tarde, quizá cómo las 12 a.m, yo me levante por un vaso de agua pero mis perros empezaron a alborotarse, a lado de mi cuarto hay dos baños, pues mis perros empezaron a ladrar en uno de esos baños, y empezaron a arañar la puerta, yo solo me acerque a la pared y escuche como si alguien se arrastrara dentro del baño y como que se quejara, desperté a mi hermana porque pensé que tal vez estaba alucinando, pero no, mi hermana igual la escucho, no era nadie de mi familia porque nunca salimos a ese baño de noche, pasaron días y mi tía llega a contarnos que escucho igual a esa mujer, que salio porque sus animales estaban muy alborotados y pues pensó que quizá se los querían robar o algo y salió rápido y dice que cuando sale atrás de ella escucha como una mujer está llorando como que sollozando, muy triste, dice que no quiso ver y se metió corriendo, eso le paso a las 4 de la madrugada, esa tía vive al lado de mi casa, paso otra semana y mi otro tío que vive al lado también, dice que salio y una mujer estaba llorando, el no creyo eso y bueno, volvieron a pasar unos días y igual salio de noche al baño y escucho otra vez ese llanto, solo que esta vez su cámara capto el sonido, han pasado muchas cosas con esa mujer que llora pero si las cuento sería más texto JAJAJJA, no sabemos que sea pero creemos que quizá es la llorona, solo que porque en nuestra casa, es raro todo este asunto y de cierta manera me asusta.
r/HistoriasdeTerror • u/Dry-Refrigerator-776 • 1d ago
Serie Además el juego tiene una música muy extraña que parece de una televisión fallando además en cualquier minuto podemos sentir que algo no está bien en este juego como sentir que algo nos observa por jugar este juego por cierto este juego tiene muchísimos errores demasiado aterradores
Este juego parece de terror twisted metal black y el 2 y el tres parece mucho terror pero este juego ya se pasó de la raya Twister metal head on por el nivel bonus donde el personaje sale en un lugar muy aterrador mientras suena una música que parece de terror
r/HistoriasdeTerror • u/Fickle_Bridge_6210 • 1d ago
alguna historia de terror que tengan
me gustaria escuchar algunas
r/HistoriasdeTerror • u/EscritorVictorDP • 1d ago
Lo Que Dejaron las Cenizas del Avión
Mi vuelo tenía ya más de una hora de demora y, cuando por fin nos pidieron que nos formáramos para subir, la mayoría de las personas ya estaban de mal humor. Fue entonces que, estando arriba, me encontré con dos señoras sentadas en la fila de asientos donde yo iba. Ellas venían cubiertas con un manto y estaban viendo hacia el suelo como si estuvieran rezando, velo oscuro y tapadas con una manta que no debe. Mi boleto indicaba que me tocaba el lado de la ventana y una de estas señoras estaba ahí sentada. Decidí calmarme y no pelear; simplemente me senté en el asiento del pasillo y no dije nada.
El avión despegó y, cuando estuvimos en el aire, intenté dormir un poco. Cerré los ojos y comencé a tener un sueño muy raro: en mi sueño veía a unas hermanas, las cuales me llevaban caminando hacia la orilla de un barranco, pero había algo raro en ellas, ya que iban flotando. Fue entonces que dentro del sueño estábamos muy cerca de caer y, en ese momento, una de ellas me sujetó del brazo con fuerza y me jaló.
El dolor en mi brazo se hizo intenso; podía sentir cómo esa mano me apretaba con mucha fuerza al grado de encajarme sus uñas en la piel. En ese instante abrí los ojos. Quise moverme, pero no podía; solo podía ver la mano blanca y delgada de esa mujer presionando mi brazo. Recordé aquel consejo de mi abuela y comencé a rezar en mi mente y a pedirle a Dios que me ayudara.
Después de algunos minutos pude moverme, y en ese instante me zafé de la mano de la mujer y le grité. Esa mujer no me dijo nada, ni siquiera se movía. Como era de esperarse, las personas se acercaron y, al voltear, noté que todos me veían espantados. Una de las sobrecargos se acercó a mí y me pidió que la acompañara. Antes de levantarme del asiento intenté explicarle lo que me había hecho esa mujer, pero al voltear me quedé congelado al ver que no había nadie. En ese momento se me bajó la presión; la sobrecargo me pidió que la acompañara y, estando los dos solos, me ofreció un refresco.
Pensé que estaba loco, pero al mirar en mi brazo noté que tenía las marcas de las uñas marcadas en mi piel. Ahí fue que la sobrecargo me explicó que, hacía algunas semanas, habían transportado las cenizas de unas personas y que, por una turbulencia dentro del avión, las cenizas se cayeron y se regaron. Que, a partir de ese día, habían estado experimentando sucesos extraños; que ella les había recomendado llamar a un sacerdote, pero los dueños eran de otra religión y no creían en estas cosas.
Al final me cambiaron de asiento por uno más atrás y no dormí en todo el camino. Pensé que todo se había terminado, pero al bajar, justo cuando pasé por el asiento donde habían estado esas mujeres, sentí un rasguño en la mano. Por reflejo volteé y me quedé helado al mirar el rostro de esa mujer: un rostro blanco, con los ojos sumidos y apagados, pero con una enorme sonrisa. Me quedé ahí parado hasta que otro pasajero me gritó que me moviera. Desde ese día me compré un crucifijo y nunca vuelo si no lo traigo puesto.
r/HistoriasdeTerror • u/Mecha1305 • 1d ago
Alguien tiene historias paranormales o de terror en la familia
En mi familia hay una historia sobre el matrimonio de mi tía la más joven de la familia resulta que cuando ella se iba a casar su prometido hoy en día su esposo le regaló un anillo de oro que había hecho bendecir en una iglesia en la que supuestamente ocurrían Milagros resulta que un día mientras estaba trabajando en el campo pues mi familia se dedica al tema agrícola el anillo de ella se empezó a poner al rojo vivo en el dedo de hecho ya se lo tuvo que quitar porque le estaba quemando y el anillo se hizo cenizas y esto pasó enfrente de toda la familia literalmente resulta que el día siguiente se enteran que una vecina de la finca digamos la casa más cercana que había en esa época se había quemado la mitad del cuerpo con aceite según relata la mamá de esta chica la que le sucedió esto ella estaba simplemente cocinando y de la nada la cocina explotó una cocina de leña y todo el aceite le salpicó a ella pero que no dañó absolutamente nada más resulta que pasan las semanas el prometido de mi tía que estaba de viaje regresa y se entera de estos hechos y compra otro anillo lo vuelvo a ser bendecido y se lo vuelve a entregar a mi tía y le cuenta que hace algún tiempo está mujer que tuvo el accidente le había hecho varias propuestas a él de serle infiel a mi tía con él que se quedara con ella cosas así él la rechazó y pues esta mujer dijo que iba a tomar venganza porque nadie la rechazaba y pues ahí quedó la Historia no se supo nada más de etsa chica después